Rivets ya tienen aquí ‘Start Feeling Again’, el segundo disco de la banda andaluza que se mueve entre el post-hardcore, el emo y el post-rock. Diez canciones que el grupo ha querido abrir en canal, explicando una por una qué hay detrás de cada tema.

El álbum ha sido mezclado y masterizado por Mario Lérida de MarioleridaProductions. La presentación en directo será el 6 de diciembre en la Sala Riff de Granada, con nuevas fechas en Sevilla y Madrid por confirmar próximamente.
‘A Distance’ fue la primera canción que compusieron para el disco. Habla de la incertidumbre de no saber si un vínculo va a solidificarse, de apostar por relaciones que generan dudas, especialmente cuando hay distancia de por medio. Musicalmente marca la dualidad del álbum: partes cañeras contra pasajes atmosféricos. Una declaración de intenciones.
‘Faithful to the Disaster’ entra en un terreno más oscuro. La banda la describe como una canción sobre «cómo nuestra propia cabeza puede convertirse en nuestro peor enemigo». Rápida, rítmica, conectada con su primer disco pero con más desarrollo interno. ‘Sand’, por su parte, aborda una ruptura sentimental y lo que queda cuando alguien desaparece de tu vida pero los sentimientos siguen ahí, sin sitio donde ir. Aquí se atrevieron a explorar espacios más tranquilos, con un estribillo que ellos mismos definen como muy pegadizo.
La canción que da título al disco habla de adicciones y de esas partes de uno mismo que se cargan como una cruz invisible. El mensaje es claro: no tienes por qué enfrentarte a eso solo. A nivel musical, las guitarras ganan protagonismo con texturas y un juego entre las dos seis cuerdas bastante complejo. Tras ella llega ‘Ocean’, un pasaje instrumental que sirve de preludio y donde Mario Lérida tuvo un papel clave para encontrar el sonido que buscaban.
‘Walls’ llega justo después como un golpe. Rápida, intensa, probablemente el tema más agresivo del disco. El contraste con el instrumental anterior es deliberado. ‘Tomorrow Morning’ cambia de registro para hablar de familias desestructuradas, de heridas que se arrastran desde la infancia y de la necesidad de romper patrones aprendidos para reconstruirse desde cero.
‘Hole’ toca la frustración de sentirse reducido a una versión concreta de ti mismo. «Las personas somos bastante más complicadas que eso y estamos cambiando constantemente», explican. La gente juzga rápido por algo que dijiste o hiciste en un momento determinado, sin tener en cuenta los grises.
‘Last Goodbye’ es la canción del duelo. Habla de la pérdida directa de alguien querido y de cómo los recuerdos que antes parecían normales adquieren un peso enorme cuando esa persona ya no está. Convivir con la ausencia. Eso es lo que queda. ‘Everything You Promised’ cierra el disco desde la soledad y el abandono, con puntos en común con ‘Sand’ pero con la tristeza mucho más expuesta y unas guitarras que se cuentan entre las más complejas de todo el álbum.
El sonido de Rivets recoge influencias de Movements, Touché Amoré, Citizen o Viva Belgrado. Con ‘Start Feeling Again’ no buscan quedarse en un solo sitio. Cada canción empuja hacia un lugar distinto, pero todas comparten algo: una necesidad casi urgente de poner palabras a lo que duele. El 6 de diciembre en Granada se verá cómo suena todo esto en directo.



