El proyecto nacido de las cenizas de The Wax ha publicado su primer largo homónimo y ya avanza que lo próximo será más ruidoso, más experimental y con un tema en catalán.

La Hiel arrancó como proyecto en solitario del frontman de The Wax, la banda de Navarcles que se labró un nombre en la escena alternativa española a base de post-hardcore mutando hacia territorios más amplios. Aquello dio discos como ‘A Place to Bury Our Sins’ (2018) y el EP ‘L’Eufòria’ (2021). Pero había canciones que pedían otro cauce. Y ese cauce terminó siendo La Hiel.
Las primeras composiciones surgieron antes del parón con The Wax. Hubo un intento de juntarse con otros músicos, pero el ritmo no cuadraba. «Asomaban fantasmas del pasado y no quería volver a pasar por lo mismo», reconoce. La decisión fue ir por libre: grabar en Wheel Sound Studio con su hermano Àngel a la batería y Txosse Ruiz como productor. De ahí salió ‘Bloom’ (2025), el EP que puso la primera piedra.
Lo que empezó como aventura en solitario es hoy un cuarteto. Àngel González a la batería, Gerard Comellas a la guitarra y Roger Rovira al bajo. Viejos amigos. El resultado de esa formación es el disco homónimo ‘La Hiel’, su primer largo.
Cuando se le pregunta por referencias, el mapa ha cambiado. Si en 2017 las tres bandas sagradas de The Wax eran Refused, Deftones y Nirvana, ahora el centro de gravedad es otro. «Llevo un tiempo obsesionado con My Bloody Valentine. Son los responsables de mi búsqueda a través de la experimentación del ruido», explica. Junto a ellos, Failure por su capacidad para parir hits sin refugiarse en el pop, y Nothing como mejores representantes del nuevo shoegaze. Tres nombres que dibujan con bastante precisión dónde se mueve La Hiel.
El disco es variado dentro del rock alternativo, pero no por cálculo. «Nunca he intentado componer buscando sonar a algo concreto. Más bien compongo y luego descubro que me recuerda a algo». Con las voces hubo un dilema real: cambiar de registro para desmarcarse del tono agresivo de The Wax o dejar que el cuerpo mandara. Ganó la honestidad. Registros más melódicos conviviendo con estallidos de rabia cuando la canción lo pide. «Ser honesto con uno mismo. No tengas miedo a investigar y experimentar. Es lo más divertido».
Lo que viene apunta más lejos. Avanza que los nuevos temas intentan ser más experimentales y ruidosos, alejarse del tono más accesible del disco. Y hay una novedad que le genera respeto: un tema cantado en catalán. «Nuestra motivación es seguir ensanchando la amalgama musical del proyecto».
Hay algo que atraviesa toda la conversación y que tiene que ver con por qué alguien sigue montando bandas, grabando discos y tocando en salas. «La música es indispensable en mi día a día. Componer ha pasado a ser algo vital, como el que necesita su cigarrillo o irse a correr al monte». Y luego suelta la frase que lo resume todo: «Necesitamos la banda para seguir cuerdos». Quien haya pasado por un local de ensayo después de una semana horrible sabe exactamente de qué habla.
De The Wax se queda con las amistades. Con haber fraternizado con Zombies & Diamonds y Habitar la Mar. Con aquella tienda Revólver abarrotada el año de ‘Don’t Belong’. «Si con La Hiel conseguimos la mitad que con The Wax, me doy por satisfecho». Viniendo de alguien que ya ha picado mucha piedra, eso no suena a conformismo. Suena a alguien que sabe lo que cuesta y está dispuesto a volver a empezar.



