El trío madrileño publica su primer álbum de larga duración, diez canciones que trazan una montaña rusa entre el amor y la ruptura casi dos años después de su EP de presentación.

Nepal Nepal no han venido a reinventar nada. Lo dicen ellos con el disco y lo confirma cualquiera que pulse play. ‘Razones para ser mejor’ suena a indie pop de guitarras, a territorio conocido, a algo que ya has escuchado antes. Y aun así funciona. Funciona porque lo que parece familiar esconde una cantidad de matices que no cuadra con un debut.
El álbum llega casi dos años después de ‘Romper en caso de emergencia’, el EP con el que se dieron a conocer. Entre medias, en 2025, publicaron un segundo EP, ‘PROBLEMAS’, que ahora se entiende como paso intermedio necesario para llegar hasta aquí. El crecimiento se nota. La banda que arranca este disco no es la misma que grabó aquellas primeras canciones.
Diez temas. Una historia de amor contada de principio a fin. Hay momentos de plenitud y momentos donde todo se pudre. No es un disco de canciones sueltas: es un relato que exige ser escuchado en orden, algo casi excéntrico en la era del sencillo y la lista aleatoria.
El cierre lo pone ‘Todo está al revés’, una canción sobre la naturaleza cíclica de las relaciones y la distancia entre lo que se ve desde fuera y lo que ocurre por dentro. Termina con unos pitidos que evocan el final de una vida. Simbólicamente, el final de una relación que ya estaba muerta. Sin esa pieza, el disco pierde sentido. Con ella, todo encaja.
Pero no todo es amor y desamor. ‘Pedir perdón’ funciona como punto de inflexión, abre la cara B y da paso a un tramo final donde el grupo se suelta. Autocrítica, errores propios, reflexiones que trascienden lo sentimental y lo generacional. Es ahí donde Nepal Nepal dejan de jugar sobre seguro.
En lo sonoro, las guitarras mandan, pero no están solas. Aparecen sintetizadores, elementos electrónicos, guiños a la música disco. Hay canciones desnudas que parecen conservar la esencia de su composición original y otras más elaboradas que piden a gritos un escenario grande. El tramo final del disco, precisamente a partir de ‘Pedir perdón’, es donde asoman las ideas más estimulantes.
Y luego está esa paradoja que define al álbum: habla de heridas, de dudas, de cosas que duelen, pero dan ganas de moverse. De bailar, incluso. Porque la tristeza y el baile no siempre van por caminos separados. A veces bailar es la única forma de aguantar lo que pesa.
No es un disco perfecto. Tampoco pretende serlo. La producción está cuidada, llena de detalles, pero abraza la imperfección como declaración de intenciones. Nepal Nepal demuestran que todavía hay sitio para álbumes que crecen con cada escucha. Que no necesitan inventar nada nuevo si lo que ofrecen es honesto. ‘Razones para ser mejor’ es exactamente eso: un disco que se muestra tal cual es y confía en que eso baste.



