Puño Dragón lanzan su tercer álbum, ‘A palos’, un trabajo nacido entre furgoneta, carretera y conciertos que la banda asturiana casi siente como su verdadero segundo disco, porque ahora es cuando viven la música al cien por cien.

Rafa, Germán, Manu, Rubén y Julián —última incorporación al bajo— han facturado un álbum grabado casi en movimiento. Se nota. Hay urgencia en las canciones, hay kilómetros. El disco llega después de un año de crecimiento constante tras ‘Juegos Violentos’ y la viralización de ‘Haré lo que pueda’, y lo hace con una banda que, por primera vez en quince años de trayectoria, sabe que hay gente al otro lado esperando lo que traigan.
«Las canciones las he escrito con más confianza que nunca en mi vida. Sé que mis canciones le gustan a la gente», reconoce Rafa. «No estábamos en plan “tíos, ¿qué hacemos para gustarle a la peña”, sino que quisimos ser más nosotros que nunca». Germán lo complementa desde otro ángulo: «De los 15 años que llevamos tocando, 14 han sido en una precariedad máxima. Me siento un privilegiado y creo que seguiría haciendo música el resto de mi vida, aunque no estuviésemos viviendo lo que estamos viviendo».
Hay una frase de Rafa que retrata lo que significa llevar años tocando sin que nadie mire. «Para ser músico hay que hacer un truco que es pensar que todo va bien, ser optimista por demás. Si das un concierto subido en una caja de sidra en un bar para diez borrachos, bajarte de la caja de sidra y decir “¡Dios, qué bolazo! ¡Fue la hostia!”. Si no, te deprimes y lo dejas». Ahora que la cosa funciona de verdad, dice entre risas, ya no hay que fingir.
‘A palos’ es un disco de contrastes. La banda vive su mejor momento profesional, pero las canciones hablan de heridas, tropiezos y el esfuerzo de levantarse. Manu lo explica sin rodeos: «Sabíamos que ‘Juegos Violentos’ había ido guay y que tiráramos lo que tiráramos ya iba a caer sobre una camita de gente. Simplemente lo hemos hecho con más confianza, sin esperar que se repita una locura».
Quince años dando tumbos por Asturias, catorce de ellos en precario. Y ahora esto. Puño Dragón no hablan de punto de inflexión ni de momento culmen. Hablan de hacer piña, abrazarse y aguantar los golpes juntos. El título del disco no es casual. Los palos se reciben, pero también se devuelven convertidos en canciones.



