Charli xcx se suma a la lista de estrellas del pop que han posado para la revista Playboy. La artista protagoniza la portada de otoño, que llegará a los quioscos a finales de este mes e incluye un flexi disc con ‘Playboy Bunny’, cara B de ‘SS26’.

No es un club cualquiera. Madonna estuvo ahí en 1985. Dolly Parton en 1978. Barbra Streisand un año antes. Más cerca, Mariah Carey en 2007, Azealia Banks en 2015 y Sky Ferreira en 2016. Charli entra en esa galería con una portada que no se queda en lo visual: la edición trae un vinilo con ‘Playboy Bunny’, una de esas caras B de ‘Music, Fashion, Film’ que demostraron que lo mejor del disco no siempre está en la lista de canciones principales.
La entrevista corre a cargo de Kylie Jenner, compañera de Charli en ‘The Moment’. Hablan de confianza y de sentirse sexy. Charli lo tiene claro: sentirse sexy le da seguridad, ya lleve «ropa interior» o «un traje completamente hecho a medida». Da igual la prenda. Lo que importa es la actitud.
Las fotos las firma Aidan Zamiri, su colaborador habitual. A estas alturas, Zamiri es parte del universo visual de Charli tanto como cualquier productor de sus canciones.
También hay espacio para lo personal. Charli habla de su matrimonio con George Daniel, con quien se casó en 2025, y deja claro que su relación con la institución del matrimonio es todo menos solemne. Y cuando le preguntan qué considera sexy, la respuesta descoloca: Jack Black. Por su humor, su talento y su originalidad. Difícil discutírselo.
La portada aterriza en un momento en el que Charli acaba de anunciar seis únicas fechas en Reino Unido y Europa para febrero de 2027. Solo seis: Dublín, Glasgow, Manchester, Londres, Ámsterdam y París. Ella misma ha explicado que la escasez de conciertos responde a lo duras que le resultan las giras «física y emocionalmente». Pocas fechas, pero elegidas con intención.
Charli xcx lleva un tramo en el que cada movimiento parece calculado y a la vez completamente natural. Una portada de Playboy con vinilo exclusivo, una gira mínima y una cara B rescatada como objeto de coleccionista. Todo encaja en una artista que ha aprendido a dosificarse sin perder ni un gramo de presencia.



