Los Enemigos publican ‘Canciones Chulas’ (Mushroom Pillow), su primer disco en seis años y sucesor de ‘Bestieza’. El álbum llega después de una etapa marcada por los problemas de salud de Josele Santiago, que obligaron a cancelar la gira y derivaron en unas memorias descarnadas, ‘Desde el jergón’.

La banda se reunió en La Vía Láctea, templo de Malasaña, para hablar del disco. Y lo primero que queda claro es que volver no fue gratis. Josele lo cuenta sin adornos: «Poniéndome todas las mañanas con un folio en blanco a ver si tengo cojones de mancharlo con un poquito de tinta. Y si no sale, pues el día siguiente se intenta otra vez. Es la única manera en la que se puede volver».
Nada de esperar a las musas. Fino Oyonarte recuerda que ya había bastante material antes del parón forzoso, lo cual ayudó. Pero la rutina fue clave. «Eso de que la inspiración venga sola es difícil, además según pasan los discos y has escrito más canciones, cada vez se te pone más complicado para no repetirte», admite Fino. David Krahe lo baja a tierra con una frase que retrata bien la vida real de un músico español: «Nick Cave yo creo que se levanta y dice: “voy a escribir canciones”. Pero nosotros somos más de: “¿qué tenemos para comer hoy?”».
‘Canciones Chulas’ no es un ‘Bestieza 2’. Josele lo tenía claro desde el principio. «A algunas letras la zurra no les hacía justicia. Hemos buscado un tratamiento un poquito más pop en unas y sobre todo menos ruidoso o incluso, más silencioso». Krahe apunta al cambio principal: donde ‘Bestieza’ era monolítico, aquí hay más registros, más dinámicas, tratamientos del sonido muy diferentes entre canciones. Un disco más equilibrado, con momentos intensos y otros que respiran.
El álbum incluye canciones de Josele pero también de Fino, algo que ya es tradición desde el 96 o 97. «Él me proponía algún cambio, surgían nuevas ideas…», cuenta Fino. Josele completa la imagen: «Sacaba el bolígrafo rojo». Los cuatro —Josele, Fino, Chema “Animal” Pérez y David— insisten en lo mismo: ha costado, pero el resultado les llena. «Cuando más cuesta más lo aprecias», remata Krahe.
Repiten con Carlos Hernández como productor, al que conocen desde los noventa. Fino, que habitualmente produce, esta vez se apartó del control: «Lo hemos dejado todo en sus manos. Me he centrado en las canciones y en interpretar». Chema subraya lo que aporta una cabeza externa: «Con este disco que nos ha llevado tanto tiempo a ensayar, podíamos haber perdido la perspectiva». Krahe lo completa: «Muchas veces estás centrado en tu interpretación, en tocar bien, pero no eres tan consciente de cómo va a empastar eso en el resultado final».
Entre pregunta y pregunta asoma Malasaña, el barrio que los vio crecer. Josele lo dice con la nostalgia justa y el realismo necesario: «Antes venías a Malasaña sin haber quedado con nadie y te encontrabas a tus amigos y enseguida: “¿Qué vamos a ver hoy?” “¿Quién toca?” Eso se ha perdido y ya no vuelve».
Los Enemigos llevan décadas haciendo exactamente lo que les da la gana. ‘Canciones Chulas’ suena a banda que ha pasado por lo peor y ha elegido no endurecer el gesto, sino abrirlo. Menos ruido, más matices. Y Josele cogiendo la guitarra todos los días no por obligación, sino por vicio. Eso no se fabrica.



