Enrique Bunbury lleva casi tres décadas en solitario y sigue sin aflojar el paso. Este 2026 ha publicado disco, ha lanzado una gira internacional y en nueve días pone en la calle un libro de conversaciones sobre una de las etapas más desconocidas de su carrera.

De un siglo anterior, publicado en abril, es su decimoquinto álbum en solitario. Un disco que se mete de lleno en la tradición latinoamericana: tango, ranchera, cumbia. No es un giro nuevo para quien ya grabó Licenciado Cantinas en 2011, pero sí una inmersión más profunda. Más radical en su apuesta por las raíces.
El disco llega apenas un año después de Cuentas Pendientes (2025), lo que da una idea del ritmo creativo en el que se mueve. Dos álbumes en poco más de doce meses. Pocos artistas de su generación mantienen esa cadencia sin que la calidad se resienta.
La gira que acompaña al disco lleva por nombre Nuevas Mutaciones Tour y tiene escala internacional. Bunbury lleva décadas llenando salas y festivales a ambos lados del Atlántico, así que el circuito no le es ajeno. Lo que cambia es el repertorio: con quince discos en solitario y el catálogo de Héroes del Silencio a sus espaldas, cada gira se convierte en un ejercicio de selección casi imposible.
Pero lo más llamativo de este otoño no es el directo. El 28 de septiembre publica Canciones desde El Puerto, un libro de conversaciones con el periodista Juanjo Ordás. El foco está en su etapa entre 2006 y 2011 en El Puerto de Santa María. Años de ‘Hellville de Luxe’, de ‘Las consecuencias’, de ‘Licenciado Cantinas’. Una época bisagra en la que su sonido absorbió el sur de España y la dejó impresa en todo lo que vino después.
La trayectoria de Bunbury desde que dejó Héroes del Silencio en 1996 tiene algo de catálogo obsesivo. Quince discos que van del rock alternativo de ‘Radical Sonora’ al flamenco de ‘Flamingos’, del blues eléctrico de ‘Hellville de Luxe’ a la cumbia de su último trabajo. No hay dos álbumes consecutivos que suenen igual. Eso le ha costado parte del público que esperaba otra ‘Maldito duende’ y le ha ganado otro que valora exactamente eso: la mutación constante.
Su cancionero tiene piezas que ya forman parte del imaginario colectivo en español. «Aunque no sea conmigo» acumula más de 300 millones de reproducciones en YouTube. Trescientos millones. Para un artista que nunca ha buscado el hit fácil ni la fórmula radiable, la cifra dice más del público que del propio Bunbury.
El zaragozano nacido en 1967 lleva casi cuarenta años sobre un escenario si contamos los inicios con Héroes. Y lo que muestra este 2026 no es un artista en modo victoria lap, sino alguien que sigue publicando, girando y abriendo cajones de su propia historia. El libro con Ordás puede ser una de las piezas más reveladoras de todo lo que ha hecho fuera del estudio. Esa etapa en El Puerto fue silenciosa en lo mediático pero ruidosa en lo creativo. Ahora, por fin, se cuenta.



