El ciclo SONIDO MADRID EN VIVO regresa para abrir el curso con una programación que se extiende del 18 al 26 de septiembre, repartida entre algunas de las salas más activas de la ciudad y con un cartel que cruza jazz, rock, flamenco, pop, urban y soul.

Más de veinte conciertos en diez días. Prácticamente sin respiro. Esa es la propuesta de SONIDO MADRID EN VIVO 26, que vuelve a poner el foco donde debe estar: en las salas de conciertos y en el talento joven que las llena.
La primera jornada, el viernes 18 de septiembre, ya marca el tono. Cinco conciertos simultáneos que recorren la escena madrileña de punta a punta: Concepto Tribu en Cadillac Solitario, M00GLY, Nachito MDZ y Fallen MDZ en Café La Palma, Aknia + The Haze en El Perro Club, Ideófonos, Pablopatodo y Crispy Bats en Hangar 48, y Flowzeta & Manu Chata en Independance. Una noche para correr de sala en sala.
El sábado 19 cambia el registro con la propuesta festiva de Gata Brass Band en Tempo Audiophile Club. El domingo 20, el ciclo baja las revoluciones y se acerca al jazz y las músicas de raíz con Juan Zelada & Alberto Anaut Quartet, Martín Díaz Quartet y Abigaël Ama. Tres nombres para un domingo con otro pulso.
La semana arranca con Andrei Irimia en Galileo Galilei el lunes 21. El miércoles 23 es turno del flamenco de Tony Montoya en Tablao Torero. Y el jueves 24 vuelve la dispersión geográfica con cuatro citas repartidas entre Clamores, El Sol, El Sótano y Rincón del Arte Nuevo.
El viernes 25 concentra otra de las grandes noches del ciclo. Barracudas, Contraclub, Maravillas y Moe abrirán sus puertas con programación propia dentro del festival. Cuatro salas, cuatro conciertos, una sola noche. El cierre llega el sábado 26 de septiembre con Manu Echeva, Jose Garver, Duddi Wallace + Oliver Kei y Pálida Tez como últimos nombres del cartel.
Lo que hace SONIDO MADRID EN VIVO es simple y necesario. Poner en valor el circuito de salas de Madrid y dar escenario a bandas y artistas que están construyendo algo ahora mismo. No dentro de tres años. Ahora. El abanico estilístico lo deja claro: aquí caben el jazz de un cuarteto y el empuje de una brass band, el flamenco de un tablao y el pop de un club nocturno. Todo convive.
Septiembre, diez días, más de veinte conciertos. Las salas de Madrid tienen curso nuevo y empieza con ruido.



