malas decisiones y un disco desde Benidorm

Superlaser son power pop, son de Benidorm y llevan desde 2018 tomando decisiones que ellos mismos califican de malas. El resultado, contra todo pronóstico, es un disco: ‘Sonreímos como idiotas’.
La banda no se anda con discursos grandilocuentes. Lo suyo es otra cosa. «No sabemos exactamente cómo hemos llegado hasta aquí, pero en algún momento nos pareció buena idea montar una banda y de alguna manera, entre malas decisiones y aciertos fortuitos, hemos conseguido hacer un disco». Así se presentan. Sin pose, sin manual de marketing.
El disco se presenta el 8 de octubre en la Sala el Sótano de Madrid. Y su plan de gira lo resumen con la misma honestidad brutal: llevarlo a «cualquier sitio del territorio nacional que reúna suficiente gente maja dispuesta a escucharnos. Suficiente o un poquito menos. Con que nos dé para atrevernos a poner en riesgo nuestra ya de por sí precaria economía de músicos y autónomos nos sobra».
Pero donde realmente se les conoce es en sus quince canciones para quince momentos. Ahí se retrata una banda sin complejos. Para un funeral eligen ‘Mountains’ de Biffy Clyro por su sentimiento de esperanza. Para el despertador, ‘Chop Suey!’ de System of a Down, porque «WAKE UP!». Lógica aplastante. Para recibir extraterrestres, ‘New Born’ de Muse, con un argumento que dice mucho de su humor: «La humanidad se va a la mierda y pronto vamos a necesitar la ayuda del primero que pase».
El abanico es enorme. Kase O para la resaca. Carlos Ares para los días malos. Mala Gestión para una boda. Slipknot para perder la cabeza. Radiohead para cerrar los ojos. Y ‘The Pretender’ de Foo Fighters como la canción que les habría gustado escribir: «Simplemente perfecta. La construcción del tema, la estructura, la energía, la letra, la entrega… Per-fec-ta».
Mención especial a su elección de canción odiada pero imposible de no cantar: ‘Despacito’. Su veredicto no tiene desperdicio. «Si te comes dos pizzas al día durante 20 años acabas con úlcera, balón gástrico y ganas de morirte. No hemos tenido un verano tranquilo desde 2017». Difícil discutir eso.
El mensaje final que dejan para quien los descubra va en la misma línea: «Muchas gracias por emplear tu tiempo en conocernos un poco en lugar de mirar culebrones de frutas o señores construyendo cabañas de barro en el móvil». Una banda que prefiere que escuches sus canciones a que les sigas en redes. En 2018 eso ya era raro. Hoy es casi un acto de resistencia.



