El Mal Camino acaban de publicar ‘Niebla Mental’, un EP de cuatro cortes donde el dúo marbellí cambia el paso y se mete hacia dentro. Rock pausado, guitarras sin aspavientos y letras que hablan de culpa, redención y relaciones que te salvan o te hunden.

Detrás de El Mal Camino están Pomex y Pedrote. Dos amigos de Marbella que montaron el proyecto como se montan las cosas que luego importan: sin plan, entre noches de música, cervezas y conversación. Nada de grandes declaraciones de intenciones. Solo ganas de tocar.
En 2025 debutaron con un álbum homónimo. Después llegaron algunos sencillos. Y ahora, en 2026, ‘Niebla Mental’. Cuatro canciones que muestran una cara distinta del dúo. Más reflexiva. Más contenida.
Los ritmos se frenan. Las voces se arrastran. Las guitarras van marcando camino sin necesidad de gritar. Es rock clásico, sí, pero con el volumen emocional puesto en otro sitio. Historias de encuentros y desencuentros, de miedos que conviven con ilusiones, de relaciones por las que merece la pena pelear y de otras que te llevan directo al abismo.
Lo interesante de El Mal Camino está en el cruce. Su sonido tiene un sabor claramente norteamericano, incluso sureño, pero lo filtran por algo que suena a aquí. Mediterráneo. Cercano a lo que hacen bandas como Los Radiadores. Ese punto donde lo importado y lo local dejan de ser cosas distintas y se convierten en algo propio.
‘Niebla Mental’ no es un disco de grandes alardes. Es un EP que funciona precisamente porque no intenta serlo. Cuatro canciones que suenan a dos tipos tocando lo que sienten, sin más red que la honestidad de saberse pequeños y jugar con eso a favor.



