Carlos Toronado y Ana Galletero publican el segundo álbum de VETA. Se llama ‘Doble negación’, llega tras el debut homónimo de 2021 y suena a post-punk con los ojos abiertos, filosofía en el bolsillo y unas cuantas lecturas de ciencia ficción debajo del brazo.

El cambio respecto al primer disco no es de dirección, sino de calma. «Las canciones las hemos hecho de forma más reposada y hemos elegido mejor los textos, los sonidos, las estructuras», explica Carlos. Ana apunta al otro factor clave: Dany Richter se ha encargado de mezcla y mastering. «El primero lo hicimos prácticamente todo nosotros y este tiene un acabado mejor.»
La primera canción que compusieron fue ‘Contrapaso’. Nació en pandemia. Carlos lo cuenta así: «La idea era generar esperanza, porque si nos metemos todos en depresión, ya no hay nada que hacer.» Estuvieron leyendo a Ernst Bloch. Su concepto de la esperanza como algo que se aprende y se trabaja les dio la base ideológica del disco. Combatir esa sensación de que el colapso es inevitable. Que no hay alternativa.
El título lo explica Ana con precisión quirúrgica. «Negar dos veces es como afirmar, pero afirmas después de haber pasado por negar. Se trata de negar las cosas como están actualmente, pero también negando el optimismo ingenuo.» Y remata: «El optimismo no conoce la desesperación ni lo negativo. No permite la crítica, por eso es otra forma de legitimar el orden de cosas existente.»
El sonido se mueve entre post-punk, indie-rock grueso, krautrock y electrónica. Nada calculado, según Ana: «Vamos buscando y cuando algo nos resuena, sentimos que es el camino y tiramos por allí.» Las letras, que ya eran una marca en PAL —la anterior banda de Carlos—, aquí se alimentan de un catálogo de lecturas que asusta: Kim Stanley Robinson, Ursula K. Le Guin, Octavia Butler, Franco Bifo Berardi, Paul B. Preciado, CCRU, Margaret Atwood, Donna Haraway, Jorge Riechman, Marina Garcés. Ciencia ficción y filosofía como combustible para canciones como ‘Contrapaso’, ‘Espectros’ o ‘Telecuerpos’.
La secuencia del álbum tiene su propia historia. La primera mitad respeta el orden en que fueron apareciendo los temas. La segunda requirió más trabajo: descartes, composiciones nuevas, encajar piezas sin repetirse. El resultado es un disco que Ana define como reflejo de lo que estamos viviendo, pero con una condición: «Queremos mirar por esa rendija en la que entra luz, para no quedarnos en el catastrofismo.»
Hay una frase de Ana que funciona como manifiesto: «Vemos la música como un canal para mantenerte crítico y despierto, no como un mero entretenimiento, sino también como vía para compartir una manera de sentir y pensar. La salida o es colectiva o no lo es.»
VETA sigue moviéndose en los márgenes. Ellos lo saben y se ríen. Han girado sobre todo por espacios autogestionados y lo prefieren así. Carlos define sus directos en dos palabras: intensos y bailables. Ana cierra con una invitación concreta: 24 de octubre en Siroco. Y un vinilo con arte de Clara Iris esperando a quien quiera hacerse con él. Queda dicho.



