El Santander Music vuelve este viernes 31 de julio y sábado 1 de agosto con un cartel que cruza generaciones, estilos y actitudes. Las entradas están a punto de agotarse.

Queda nada. Mañana mismo se abre el recinto del que ya es uno de los festivales imprescindibles del verano en Cantabria. Dos días, dos jornadas con personalidad propia y un planteamiento que no se limita a apilar nombres: hay criterio detrás de este cartel.
El viernes arranca a las 18:20 horas con una primera jornada que va del pop de Rigoberta Bandini al rock de Los Punsetes, pasando por Guitarricadelafuente, Rusowsky, Sanguijuelas del Guadiana, La Paloma, Las Ketchup, Biela y Hoonine. Mezcla rara sobre el papel. Sobre un escenario, otra cosa.
El sábado las puertas se abren a las 18:00 con un segundo día igual de denso. Xoel López, Triángulo de Amor Bizarro, Pignoise, Siloé, Carlos Ares, La URSS, Toldos Verdes, Rata y Coolnenas. Aquí el peso se reparte entre nombres con recorrido largo y bandas que llevan tiempo empujando desde abajo.
Pero el sábado la música no espera al recinto. La Sesión Vermú saca los directos a la calle desde primera hora. El Centro Botín acoge a Carmen Lancho y Pierre May a partir de las 13:00. A las 16:00, el Auditorio Los Carabelas recibe a Jaleo y McNulty. Santander suena antes de que el festival abra sus puertas. Eso siempre cambia el ánimo de una ciudad.
Lo que hace interesante a este Santander Music no es un cabeza de cartel concreto. Es la convivencia. Las Ketchup compartiendo jornada con Sanguijuelas del Guadiana. Pignoise y Triángulo de Amor Bizarro en el mismo día. No es eclecticismo por postureo, es un festival que asume que su público no vive en un solo cajón.
Últimas entradas disponibles. Quien no las tenga ya, que no se lo piense mucho más.



