Delfín Amaya, compositor de himnos como ‘Vete’ o ‘Caramelos’ y mitad del dúo Los Amaya, ha fallecido en Barcelona a los 74 años. Con su hermano José, redefinió la rumba catalana y la llevó hasta la ceremonia de clausura de unos Juegos Olímpicos.

Nacido en Oviedo en 1952, Delfín se crió en el Raval barcelonés. La música no fue una elección: fue una herencia. Familiar de la bailaora Carmen Amaya, el flamenco y la rumba estaban en el aire que respiraba antes de saber qué hacer con ellos.
En 1969, un año antes de la década que lo cambiaría todo para ellos, Los Amaya tomó forma. Delfín y José encontraron en el productor Tony Roland al cómplice perfecto para dar salida a un sonido que mezclaba rumba con registros más cercanos al pop. De ahí salieron canciones que hoy forman parte del ADN festivo de este país.
‘Caramelos’ se convirtió en himno inevitable de las fiestas de pueblo españolas. ‘Vete’ tuvo una segunda vida décadas después, cuando C. Tangana la sampleó en ‘Yate’ en 2021. Que un artista nacido en los noventa recurra a tu canción para construir un hit dice bastante sobre lo que dejaste plantado.
A Los Amaya se les atribuye algo que suena a pequeña revolución: meter la guitarra eléctrica en la rumba. Compartieron escena y época con El Pescaílla y Gato Pérez, nombres que también entendieron que la rumba catalana podía crecer sin dejar de ser rumba.
El momento que mejor resume su alcance llegó en 1992. La clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona reunió a Peret, Los Manolos y a Los Amaya en un mismo escenario. El mundo entero miraba. Y lo que sonó fue rumba.
Delfín Amaya se va a los 74 años en la ciudad que lo adoptó de niño y que él ayudó a definir con acordes eléctricos y palmas. El Raval, las fiestas de pueblo, una ceremonia olímpica. Todo eso lleva su firma.



