Los tarraconenses Islandia Nunca Quema vuelven cuatro años después de su notable debut homónimo con un álbum que suena a banda que ha vivido, que ha dudado y que ha decidido seguir. ‘Electricitat Estètica’ sale en No Aloha en 2026 y es, canción a canción, un salto hacia adelante.

La portada ya avisa. Una fotografía de Salva Miranda que muestra una noria envuelta en nubes, unas jirafas que no deberían estar ahí y ningún ser humano a la vista. Algo inquietante late debajo de esa calma aparente. La tipografía recuerda a la Windsor ExtraBold Condensed que Pulp usaron en los tiempos de ‘Different Class’. No es casualidad. Aquí hay tradición pop británica procesada con inteligencia.
Salva Miranda, Jordi Ximeno, Marc Volpini y Carles Ribas llevan años autogestionando su propio sello y editando discos en un ecosistema que cada vez pone las cosas más difíciles. Eso no les ha amargado. Les ha dado cinismo con humor, que es la mejor combinación posible para escribir canciones.
“El Cementiri de Brompton” abre con una melancolía que huele a Robert Forster. Miranda canta sobre el paso del tiempo, sobre acabar y volver a empezar en espiral. La pregunta queda flotando: quién nos recordará eternamente. No espera respuesta.
“Els Dies Són Massa Curts” es uno de los momentos más altos del disco. Los diálogos de guitarra trenzan jangle con pinceladas de americana y el resultado es una canción que respira. “Not Dead Yet” cambia el registro: tono jocoso para exponer la duda de si merece la pena seguir haciendo canciones cuando el mundo necesita estímulos nuevos cada tres segundos. La respuesta de la banda es clara. Seguir como nunca. Y Miranda, por cierto, canta mejor que nunca aunque él mismo se lo cuestione.
De ese entusiasmo salen piezas como “Sylvia”, que mira de tú a tú a Ducks Ltd., o “Mantra Boogie”, divertida y con unos arreglos de viento que evocan a Orange Juice sin disimulo. El disco cierra con “Els Missaires”, una crítica furiosa a la religión con The Posies asomando en el horizonte.
Lo que hace especial a ‘Electricitat Estètica’ es que conjura la tradición sin quedarse atrapado en ella. Aquí no hay nostalgia color sepia ni mirada complaciente hacia atrás. Es todo resplandor. Cuatro tipos de Tarragona que llevan cuatro años más de vida encima, que lo notan en las canciones, en las letras y en unas armonías que suenan fibrosas, tensas, vivas. Indie de verdad. El que se hace porque no queda otra opción.


