Iván Ferreiro ha decidido celebrar sus 35 años en la música sin recurrir al recopilatorio fácil. ‘Hoy x ayer’ es un vinilo transparente de diez pulgadas con cuatro canciones revisitadas, despojadas de electricidad y presentadas casi en carne viva.

No hay operación nostálgica aquí. Tampoco un ejercicio para coleccionistas. Lo que Ferreiro plantea es algo más delicado: coger canciones que ya tienen vida propia y cantarlas desde quien es ahora, no desde quien era cuando las escribió. Esa distancia lo cambia todo.
El disco abre con la canción que le da título, una declaración sobre un pasado que tira de él y un futuro que mira con claridad. Las guitarras distorsionadas del tramo final le clavan un aguijón que impide que suene complaciente. Después llega «Te echaré de menos», del repertorio de Los Piratas, con Sole Giménez acompañándole. Suena atlántica, melancólica, con ese tono de Ferrol que siempre ha sido más paisaje que pose. Instrumentos limpios, precisos. Cierra la primera parte «Reiniciar», sostenida por una percusión que late como un corazón marcando el tempo de los versos.
Y luego está «Turnedo». Siempre «Turnedo». La canción sin estribillo que atrapa como si le faltara algo, aunque el que escucha la siente completamente cerrada. Sus imágenes de lluvia y playa vacía siguen funcionando. Ferreiro la incluye en cuatro versiones: la original, la reinterpretación para este disco, la maqueta de Amaro —su hermano y coautor del tema— y la suya propia. La original tiene esa entrada de bajo perfecta y densidad rockera sobre la orquesta. La nueva versión opta por un crescendo suave que escala hasta un final orquestal. Las maquetas dejan la voz más expuesta, más cruda, quizá con un espíritu más pop.
La producción no intenta modernizar nada. No hace falta. Los arreglos no pisan la voz ni el sentimiento, y eso es una decisión tan valiente como acertada. No estamos ante un disco sobre el pasado, sino ante el presente de unas canciones antiguas que envejecen sin perder el pulso.
Lo que consigue ‘Hoy x ayer’ es raro y honesto. Ferreiro no se enfrenta a sus temas con reverencia ni con ganas de corregirlos. Se planta delante de ellos y los canta desde otro cuerpo, otra voz, otra vida. Las maquetas, lejos de ser material para
completistas, funcionan como el prólogo de una biografía: escuchar la idea antes de que se convirtiera en himno da una profundidad que un recopilatorio al uso jamás alcanzaría. Treinta y cinco años dan para mucho. Este vinilo demuestra que algunas canciones sobreviven porque se transforman sin dejar de ser ellas mismas.



