Flea ha llevado su disco ‘Honora’ al escenario más pequeño y más visto del mundo. El bajista de Red Hot Chili Peppers pasó por NPR para grabar un Tiny Desk Concert al frente de The Honora Band, un quinteto de lujo que traduce su álbum de jazz a formato íntimo.

La actuación dura veintiún minutos. Tres canciones: «Traffic Lights», «Morning Cry» y «A Plea». Flea toca el bajo y la trompeta. Nada de poses de estrella de estadio. Aquí manda otro lenguaje.
El jazz no es un capricho reciente para él. Fue su punto de partida, el lugar del que venía antes de que los Chili Peppers lo convirtieran en otra cosa. Con ‘Honora’ ha vuelto a ese territorio, y lo ha hecho hasta las últimas consecuencias. El disco incluye una colaboración con Frank Ocean que lo saca de cualquier coordenada previsible.
La banda que lo acompaña en esta gira por pequeños clubes de jazz no es un grupo de acompañamiento al uso. Jeff Parker a la guitarra, el mismo que lleva décadas con Tortoise e Isotope 127. Josh Johnson al saxo, teclados y producción, músico habitual de Leon Bridges y Makaya McCraven. Anna Butterss al bajo, curtida con Boygenius y Aimee Mann. Y Deantoni Parks a la batería, con The Mars Volta y André 3000 en su historial.
Cinco músicos con recorridos muy distintos que confluyen en un punto común: saben tocar jazz sin convertirlo en pieza de museo. El Tiny Desk es el formato perfecto para demostrarlo. Sin escenario grande, sin producción, sin red. Solo una oficina llena de libros y una cámara que no perdona.
Flea lleva años moviéndose entre mundos sin pedir permiso. Pero ‘Honora’ y esta gira por salas pequeñas son otra cosa. No es un bajista de rock haciendo turismo por el jazz. Es alguien que ha decidido quedarse ahí un rato, rodearse de gente que domina ese idioma y dejar que la música hable sin amplificadores de por medio.



