El trío bilbaíno A Sip of Joy, nacido en 2023, publica su primer EP tras un par de singles lanzados en 2024. Cinco canciones en veinte minutos que destilan melancolía, electricidad contenida y una nostalgia que mira de frente a los años en que el post punk británico lo teñía todo de gris.

El disco arranca con “A Second”, etérea y susurrante. La instrumentación entra amable, sube de intensidad poco a poco y vuelve a apagarse. Frágil de principio a fin.
“Cute” cambia el paso. Más luminosa, más dinámica, con guitarras afiladas que se comen el protagonismo y una batería que golpea con precisión quirúrgica. Hay un hilo de optimismo aparente, aunque la palabra clave es esa: aparente.
“Last Birds On Trees” se mueve en un territorio más introspectivo. Un medio tiempo que alterna subidas y bajadas de electricidad, generando una quietud tensa, incómoda, como esa incertidumbre cotidiana que no sabes bien de dónde viene pero que no se va.
“Seven” es la balada del lote. Profunda, envolvente. La descripción que mejor la define: la nana perfecta que Robert Smith podría cantarle a sus hijos en una noche fría de otoño. Ahí está todo dicho.
El cierre llega con “Sip Of Joy”, el tema que da nombre al EP. Aquí el trío pega un giro. Post punk saltarín, chispeante, como unos Editors teniendo un buen día. Rompe con la tónica oscura de lo anterior y deja una puerta abierta a la luz.
Lo que consigue este EP en veinte minutos es dibujar estados de ánimo inestables, alterados, con la honestidad de quien sabe que la batalla contra el azar del destino no se gana, pero se pelea. Tres chavales de Bilbao que han decidido que lo intangible importa más que lo material. Y que lo han puesto en música con una madurez que no corresponde a una banda que apenas lleva tres años respirando.



