Anni B Sweet pasó tres años encerrada en una nube en blanco y negro que no la dejaba avanzar. ‘Alegría’, su quinto álbum, es la crónica de cómo salió de ahí con música, terapia y el cuerpo moviéndose antes que la cabeza.

La artista lo cuenta sin rodeos en una entrevista concedida en Pandora’s Vox, local de ensayo en el centro de Madrid. «No me salía nada, no sabía explicar a mis amigos lo que me estaba sucediendo. Me sentía ridícula, porque había pasado algo muy gordo en mí y era incapaz de exteriorizarlo». Tres años y pico en los que mirar hacia dentro solo devolvía oscuridad.
El detonante para empezar a salir fue doble. Por un lado, Spinoza. Ana estaba leyendo al filósofo y le enganchó su idea de la alegría como potenciador del ser, algo que aumenta la capacidad de actuar. Por otro, la música brasileña. Gal Costa, tropicalia, la psicodelia de los sesenta. «Me encantaba cómo contaban cosas muy profundas y situaciones muy complicadas, pero lo hacían con muchísimo ritmo, mucha alegría».
Cada mañana se levantaba y se ponía aquello. El cuerpo respondía antes que la mente. «Yo estaba reventada mentalmente, pero el cuerpo se me movía y yo pensaba: el cuerpo sabe, antes que la cabeza, que estamos poniéndonos buenas».
El disco nació de ahí. Un álbum que se carga de color para contar algo que no lo tuvo. Ana fue trazando un camino canción a canción, sin ganas de venganza, intentando entender cómo había acabado dentro de aquel caos. «La intuición, el tirar hacia adelante… esa era la respuesta». En ‘Un lugar para estar’ lo deja escrito con una claridad que asusta: «Podríamos fingir que ha salido el sol, que dentro de esta casa hay orden y control. Podría imaginar que este huracán es placentero». No era ficción. Lo estaba haciendo.
Uno de los temas que más peso carga es ‘Después de brillar’. Una canción sobre la muerte y la transformación que a la propia Ana le da miedo escuchar. «Es una especie de: cuando ya estás tú tranquila, has vuelto a ser tú, tú contigo misma y tus cositas… si me viene de nuevo otro camión como este, si me pasa otro tráiler así por encima, no lo cuento». La canción pregunta adónde va toda esa luz que había cuando algo que brillaba tantísimo se convierte en otra cosa. Como el sol cuando desaparece.
El universo de referencias que alimenta ‘Alegría’ dice mucho de por dónde ha transitado Ana estos años. El surrealismo de Breton. El realismo mágico de Cortázar y Juan Rulfo. Las canciones de Lole y Manuel, Caetano Veloso o Niños Mutantes. Todo eso fue refugio. Y además, el disco cuenta con dos colaboraciones que no son menores: Santiago Auserón y Miren Iza (Tulsa).
Hay una frase de la entrevista que resume todo el proceso mejor que cualquier análisis. «Cuando estás ahí metida, lo de escribir canciones… yo no sé. Yo no puedo hacer eso. Creo que hay que tener cierta calma en la cabeza para poder generar cosas». Primero la paz. Después las canciones. Anni B Sweet ganó la batalla al dragón y ahora ‘Alegría’ existe para demostrarlo.



