El trío barcelonés publica su primer largo y lo hace sin pedir permiso. Doce canciones que muerden, enganchan y no sueltan.

Hay nombres de banda que ya avisan. Hostia Pedagógica es uno de ellos. Y lo que suena dentro de ‘Homo Lamentáblis’ cumple exactamente lo que promete la etiqueta: golpes secos, bien dados, con intención de que aprendas algo. O al menos de que te duela lo suficiente como para no olvidarlo.
El debut en largo de este trío catalán llega después de un EP y algún single que ya dejaban claro por dónde iban los tiros. Pero una cosa es insinuar y otra es soltar una docena de canciones así, de corrido, sin filtro ni anestesia. ‘Homo Lamentáblis’ es un disco que no negocia. Te lo comes entero o te apartas.
Lo más inquietante es lo pegadizas que resultan estas canciones. Porque el material es ácido, agresivo, deliberadamente insano. Pero hay algo en la construcción de temas como “Miénteme más”, “Abajo con el trabajo” o “Me aburro” que se te clava sin que entiendas cómo. Anti-himnos urbanos que funcionan como hooks envenenados. Los escuchas una vez y ya estás tarareando algo que básicamente te está escupiendo a la cara.
La lírica dispara en todas direcciones. No queda títere con cabeza. Y lo hace con una mala baba tan generosa que resulta casi reconfortante, como si alguien por fin dijera en voz alta lo que todo el mundo piensa pero nadie verbaliza. “Nativo de turno”, “Si no hubiera mañana”, “Estás roto”, “Caballo”, “Altas capacidades”… los títulos ya son declaraciones de intenciones. El contenido cumple y sobra.
El sonido se mueve en un territorio donde el rock de garaje y el post-punk se dan la mano sin ceremonias. Las referencias que asoman son las esperables y las correctas: Joy Division, The Damned, The Fall, Sex Pistols. Pero el parentesco más útil para situarlos es el de bandas actuales como Viagra Boys, Idles, Shame, Black Lips o Fat White Family. Esa misma energía sucia, ese mismo desprecio por el adorno. Todo en este disco suena afilado y cortante. No hay aderezos ni tiritas después del impacto.
Lo que distingue a Hostia Pedagógica de otros proyectos con actitud similar es la naturalidad. No hay pose. No hay esfuerzo visible por parecer macarras o irreverentes. Simplemente lo son. Y eso se nota en cada canción, en cada frase escupida, en la manera en que los momentos supuestamente más relajados del disco siguen siendo una bofetada en plena cara. Cuando deciden ponerse serios, la bofetada muta en puñetazo directo al estómago.
‘Homo Lamentáblis’ no solo coloca a Hostia Pedagógica en el mapa de un plumazo. Lo hace con la clase de disco que se convierte en favorito casi sin que te des cuenta, mientras estás ocupado intentando quitarte de la cabeza el estribillo de “Altas capacidades”. Doce canciones. Cero concesiones. Tu nuevo grupo nacional favorito puede que ya esté aquí.


