La gira de reunión de Oasis entre julio y noviembre de 2025 fue un acontecimiento descomunal. Miles de entradas vendidas en tiempo récord, conciertos convertidos en comuniones colectivas y una devoción que desbordó cualquier previsión. Este documental intenta capturar todo eso. Lo consigue a medias.

Detrás de las cámaras están Dylan Southern y Will Lovelace, los responsables de ‘No Distance Left To Run’ de Blur y ‘Shut Up and Play The Hits’ de LCD Soundsystem. A ellos se suma Steven Knight, el creador de ‘Peaky Blinders’. Artillería pesada para un encargo que, sobre el papel, no podía fallar.
El foco apunta casi en exclusiva hacia los hermanos Gallagher y la reconciliación que hizo posible la gira. Quince años de enfrentamiento entre cantante y compositor, resueltos —o al menos aparcados— para volver a subirse juntos a un escenario. Esa es la columna vertebral de la película. Y ahí reside también su mayor limitación.
El arranque es lo mejor. El viaje empieza en el local de ensayo, y esa primera parte tiene algo impagable: la tensión contenida de dos hermanos tanteándose de nuevo, midiendo cada gesto. Después la cinta recorre Reino Unido, Asia, Estados Unidos y Sudamérica, mostrando el apabullante estado de forma de la banda durante toda la gira. Lágrimas, abrazos, cánticos eufóricos. Dos horas sazonadas con sensaciones y opiniones de los Gallagher que funcionan cuando dejan hablar a la música y a los silencios entre ambos.
El problema llega con los segmentos dedicados a fans. Lo que pretende ser un añadido emocional termina siendo un lastre que desvía la atención del objetivo principal. Testimonios que no aportan nada que las propias imágenes de los conciertos no cuenten ya de sobra. Se echa en falta, en cambio, la participación de testigos secundarios pero imprescindibles: músicos, técnicos, gente del entorno que pudiera haber enriquecido la historia con otros puntos de vista. Y, de paso, algo de barro. Algo de fricción real.
Porque ‘Oasis. Don’t Look Back In Anger’ apuesta por una visión idealizada de este retorno. Con parcialidad esperable y cierta condescendencia. Nadie busca aquí las aristas ni los momentos incómodos. Es un documental hecho desde la celebración, no desde la investigación. Y eso se nota.
Dicho esto, hay que ser honesto. Si estuviste allí, abrazado a alguien mientras sonaba ‘The Masterplan’, ‘Stand By Me’ o ‘Champagne Supernova’, esta película funciona como un relato fiel de lo que viviste. Reverdece recuerdos. Devuelve sensaciones. Y si no pudiste ir, al menos ofrece una idea bastante precisa de lo que supuso aquella gira.
‘Oasis. Don’t Look Back In Anger’ es un documental emocionante y por momentos divertido que convencerá a cualquier seguidor de los de Manchester. Podría haber dado más de sí. Podría haber rascado donde duele. Pero eligió quedarse en la celebración. Y para muchos, eso será exactamente lo que necesitaban.



