La banda de Reading volvió a Madrid el pasado 24 de septiembre para firmar una de las noches más intensas de la segunda etapa de su gira europea ‘And I’d Do It Again’. La Moby Dick Club rozó el lleno absoluto y no quedó una sola garganta entera.

Habían pasado más de dos años desde su última visita a la capital. En mayo de 2024, Only The Poets presentaron ‘The One More Night’ con doble parada en Barcelona y Madrid. Esta vez el motivo era distinto: su álbum debut da nombre a la gira y el cuarteto llegaba con hambre de demostrar que las salas pequeñas siguen siendo su terreno natural.
Antes de que saltaran al escenario, Alex Spencer se encargó de calentar la sala. Un cantautor de Mánchester de apenas 19 años, guitarra acústica en mano y una soltura que no se corresponde con su edad. Pero lo que realmente desarmó al público fue escucharle hablar en un español fluido. Las ovaciones llegaron antes de que tocara el segundo acorde.
Pasadas las nueve menos algo, las luces se apagaron. Tommy Longhurst apareció con una camiseta de The Stone Roses, Andy Burge con una de Geese, y junto a Clem Cherry y Marcus Yates arrancaron con la canción que da título al disco y a la gira: ‘And I’d Do It Again’. La sala entera se convirtió en un solo coro desde el primer compás. ‘I Keep On Messing It Up’ y ‘Over & Over’ se encadenaron sin respiro, dejando claro que aquello no iba de matices sino de intensidad.
Tommy no tardó en romper la distancia. «¡Hola Madrid! You are fucking amazing! Are you having fun?». La respuesta fue un «yes» que retumbó hasta la calle. En ‘Emotionally Hungover’, ya convertida en clásico de su repertorio, Longhurst empezó a gritar «¡Jump! ¡Jump!» y la sala entera saltó, aplaudió y cantó al unísono mientras un mar de luces de móviles iluminaba cada rincón. Al terminar, alzó su vaso y soltó un «¡Salud!» que selló la complicidad con el público.
El ecuador del concierto fue un paseo por lo mejor de su catálogo. ‘Looking at You’, ‘Every Song I Ever Wrote’, ‘You Hate That I’m In Love’, ‘Monumental’. Las líneas de guitarra de Cherry y el bajo de Burge sonaron nítidos, con esa precisión que solo dan los años de gira encadenada. Tommy lo dejó claro entre canción y canción: «Esta gira no es solo para presentar el nuevo disco, sino también temas antiguos que gente maravillosa como vosotros se sabe desde 2022». En algún momento, un espontáneo lanzó un «¡Y guapo, y guapo!» que arrancó carcajadas. Después de otro tema, Tommy preguntó «¿Dónde está la fiesta?» y el público respondió tarareando el riff del ‘Seven Nation Army’. Esas cosas no se ensayan.
La recta final fue un muro de energía. ‘Saké’, ‘Freeze’ y ‘Guess She’s Cool’ hicieron temblar los cimientos de la Moby Dick. Luego llegaron ‘Bad’, ‘All This Time’ y ‘One More Night’, con un estribillo que la sala se sabía mejor que la propia banda. La gente pedía más a gritos, con los pulmones ya al límite.
Volvieron para los bises. ‘JUMP!’ como explosión final y ‘Emotional’ como despedida. Se fueron como entraron: dejándolo todo. «Nos lo estamos pasando genial y os queremos mucho», dijo Tommy antes de prometer que Madrid siempre será parada obligatoria.
Cuando se encendieron las luces, los altavoces escupieron temas de Barry B y Carolina Durante. El guiño perfecto para cerrar una noche que confirmó algo que ya se intuía: Only The Poets han encontrado en España un público que los hace suyos con una devoción que pocas bandas británicas de su generación pueden presumir.



