Joan Roca, bajista y miembro fundador de Antònia Font, ha fallecido. Con él se va una pieza que sostuvo el sonido de la banda mallorquina durante casi tres décadas.

Roca mantuvo siempre un perfil discreto. Nada de focos, nada de declaraciones. Pero estuvo en cada disco. En todos. Desde el debut homónimo de 1999 hasta ‘Un minut estroboscòpica’ (2022), el álbum que devolvió a Antònia Font tras una década sin material nuevo.
Entre medias, una discografía que marcó a fuego el pop en catalán. ‘A Rússia’ (2001), ‘Alegria’ (2002), ‘Taxi’ (2004), ‘Batiscafo Katiuskas’ (2006), ‘Lamparetes’ (2011), ‘Vostè és aquí’ (2012). Discos que no necesitan presentación para quien haya prestado atención a lo que ha pasado en la música de este país en los últimos veinticinco años.
Fuera de Antònia Font, Roca también exploró otros caminos. Entre ellos, Geometrical Sardine, un proyecto de jazz que dejaba ver otra cara de un músico con inquietudes que iban más allá del pop.
La banda tenía previsto actuar este sábado 25 de julio en el Mobofest, en Mallorca. Por el momento, ni la organización del festival ni la propia banda han comunicado si el concierto se mantiene.
Hay músicos que definen a un grupo sin que nadie sepa explicar exactamente cómo. Joan Roca fue uno de ellos. Su bajo estaba ahí, en cada canción, sosteniendo todo lo demás. Ahora Antònia Font suena distinto. Porque le falta un trozo.



