Matt Berninger: del barítono de The National a una carrera en solitario que ya pesa por sí misma

Matt Berninger lleva más de dos décadas siendo la voz que le pone nombre a lo que no sabes explicar después de las dos de la mañana. Su trayectoria en solitario, con dos discos y un EP reciente, ha dejado de ser un pasatiempo entre giras de The National para convertirse en territorio propio.

Nacido en Cincinnati en 1971, Berninger estudió diseño gráfico en la universidad de su ciudad. Allí conoció a Scott Devendorf. De ese encuentro salió The National en 1999, junto a los hermanos Dessner y Bryan Devendorf. El resto es historia del indie con mayúsculas: ‘Boxer’, ‘High Violet’, ‘Sleep Well Beast’. Este último les dio el Grammy al Mejor Álbum Alternativo en 2018.

Pero Berninger siempre ha necesitado más de una salida. Primero fue EL VY, el dúo que montó con Brent Knopf, de Ramona Falls y Menomena. Publicaron ‘Return to the Moon’ en 2015, un disco que sonaba a libertad de horario, a canciones escritas sin el peso de una banda con expectativas. Era un laboratorio. Y funcionaba.

Cuenta atrás para el FIRA B! 2026Mallorca abre sus escenarios a seis propuestas internacionales entre pop íntimo, funk, cou
–días

Lo solista llegó en 2020 con ‘Serpentine Prison’, producido por Booker T. Jones. Un disco que sonaba a alguien sentado en el porche con un bourbon, mirando cómo oscurece. Nada épico. Todo honesto. Berninger cantaba con la guardia baja, sin la arquitectura sonora de los Dessner detrás, y eso le sentaba bien.

Lo que vino después fue más oscuro. Bloqueo creativo. Depresión. Todo quedó documentado en el regreso de The National con ‘First Two Pages of Frankenstein’ y ‘Laugh Track’, ambos en 2023. Dos discos que sonaban a alguien intentando salir del pozo mientras graba. Esa fragilidad no era pose. Era el material.

De ese barro salió ‘Get Sunk’ en 2025, producido por Sean O’Brien. Y casi sin respiro, el EP ‘Type It Up’ en 2026, nacido directamente de la energía de la gira que presentó ese disco. Berninger ha encontrado un ritmo propio. Ya no espera cinco años entre proyectos solistas. Graba, sale, toca, vuelve a grabar.

En julio de 2026 estrenó el videoclip de «Martini Me Fatso», una canción que él mismo describió como una oración achispada nacida de un enfado pasajero con la idea de Dios. El vídeo, dirigido por Chris Sgroi, arranca con la banda entre sombras junto a un telón azul. La luz va apareciendo poco a poco mientras Berninger canta con los ojos cerrados. Una fe a medias que solo se sostiene sin mirar de frente. Sgroi es colaborador habitual: suyas son también las direcciones de «One More Second» y «Distant Axis», este último codirigido con Tom Berninger, hermano del cantante.

Berninger vive en Connecticut con su esposa, Carin Besser, que lleva años coescribiendo letras de The National. Esa colaboración doméstica explica mucho de lo que suena en sus canciones: conversaciones reales convertidas en versos que parecen dichos en voz baja, casi para uno mismo.

Lo que define a Berninger no es el barítono, aunque ese registro grave sea su firma. Es la capacidad de hacer que la melancolía no suene a derrota. Hay humor negro ahí dentro. Hay ternura. Y ahora, con una discografía en solitario que empieza a tener peso real, hay también la certeza de que este tipo no necesita a cinco para decir lo que quiere decir. Le basta con una copa, un micro y las ganas de no callarse.

La música indie, en tu WhatsAppNoticias, discos y conciertos en el canal de Escena Indie. Gratis y nadie ve tu número.
Unirme al canal

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *