El ministro de Exteriores de Argentina, Pablo Quirno, ha reavivado la polémica entre Rosalía y el país sudamericano. Según recoge EFE, el canciller aseguró que la artista dio «marcha atrás» en sus disculpas porque lo ocurrido empezó a afectarle económicamente.

La historia viene de la semana pasada. Rosalía le dio like a un post de Mia Khalifa en el que llamaba «perlas» a los argentinos. Un gesto pequeño que se hizo enorme en cuestión de horas. La cantante se explicó en Stories con su estilo habitual: «Le di a compartir porque sonaba ‘La Perla’ y ni leí lo que ponía, mala mía».
No fue suficiente para todo el mundo. Muchos fans argentinos pusieron sus entradas a la venta. Y ahí es donde Quirno mete el dedo. En una entrevista con radio Mitre, el canciller teorizó que «el recule en chancletas» de Rosalía se produjo «porque le empezó a doler el bolsillo». Ni más ni menos.
Lo llamativo es el contexto en el que lo dijo. Las declaraciones formaban parte de un discurso más amplio sobre una supuesta campaña «antiargentina» en redes sociales. Rosalía, para Quirno, era solo un ejemplo más dentro de esa narrativa. Pero el ejemplo más mediático, claro.
Mientras tanto, los números cuentan otra historia. Rosalía tiene cuatro conciertos agotados en el Movistar Arena de Buenos Aires dentro de la gira de ‘LUX’. El primero es este 1 de agosto. Cuatro fechas sold out. Eso no suena exactamente a boicot masivo.
Que un canciller dedique parte de una entrevista a opinar sobre los likes de una cantante de pop dice bastante del momento. Y reducir unas disculpas —torpes o no, sinceras o no— a una cuestión de taquilla es una lectura que conviene a quien quiere convertir un error en redes en munición política. Rosalía metió la pata con un like. Se disculpó a su manera. Quirno decidió que eso no bastaba y que hacía falta una explicación más cínica. El Movistar Arena, mientras tanto, sigue lleno.



