Liburuak publicará el próximo 14 de septiembre la edición en castellano de las memorias de Alan McGee al frente de Creation Records, traducidas por Ibon Errazkin bajo el título ‘Cómo dirigir un sello indie’.

El libro apareció originalmente en inglés en septiembre de 2024, publicado por Allen & Unwin. Dos años después, por fin llega a las librerías españolas. Y lo que trae dentro no es una hagiografía ni un manual al uso. Es el relato de alguien que montó un sello en 1983 y lo llevó durante dos décadas a base de instinto, riesgo y una cantidad considerable de decisiones disparatadas.
Desde Creation Records, McGee participó de forma decisiva en la trayectoria de The Jesus and Mary Chain, Primal Scream, My Bloody Valentine, Teenage Fanclub y Ride. Nombres que definieron el sonido de toda una época. Luego llegó el fichaje de Oasis y el sello saltó a otra dimensión comercial. El resto ya lo conocemos.
Lo que hace interesante el libro es el lugar desde el que está contado. McGee no pretende dar lecciones. Su método consistía en confiar en lo que le decía el estómago, apostar por artistas en los que creía y asumir que el desastre formaba parte del juego. Grandes éxitos mezclados con pérdidas económicas brutales. Así funcionaba Creation.
«El negocio discográfico es una locura y en él hay sitio para toda clase de inconformistas, pero creo que nosotros llevamos esa tendencia al límite», explica McGee al comienzo del libro. «Tomamos decisiones muy locas. Fichamos a grupos formados por lunáticos, ganamos y perdimos auténticas fortunas, y lo hicimos por puro instinto. Pero funcionó».
El resultado es algo que está a medio camino entre las memorias y el manual de supervivencia. No hay fórmulas replicables. Hay una sucesión de episodios que alimentaron la leyenda de un sello que nunca jugó con las reglas de la industria convencional.
Hay otro asunto que McGee aborda y que a estas alturas resulta casi necesario. La palabra indie. Lo que hoy es una etiqueta de género y una categoría comercial tuvo en la era pospunk un significado mucho más ideológico. McGee lo tiene claro: «Un sello indie está mucho más cerca de ser un concepto artístico que un negocio. Y un verdadero sello indie es como un verdadero grupo indie: todo gira en torno a la visión».
Esa reivindicación, viniendo de quien viene, pesa. McGee no habla desde la teoría. Habla desde alguien que firmó a My Bloody Valentine sabiendo que ‘Loveless’ podía arruinarle y que apostó por Oasis cuando nadie fuera de Glasgow les había visto tocar. Eso es visión. Y eso es riesgo real.
‘Cómo dirigir un sello indie’ llega a las librerías españolas el 14 de septiembre de la mano de Liburuak, con traducción de Ibon Errazkin. Para cualquiera que haya crecido escuchando lo que salía de Creation, este libro no es solo lectura recomendable. Es casi una obligación.



