Chuck Comeau de Simple Plan elige los discos que cambiaron su vida

El batería de Simple Plan repasa los álbumes que moldearon su forma de entender la música, desde el punk canadiense hasta The Beatles en el coche de su padre.

Hay algo honesto en la lista de Chuck Comeau. No hay postureo. No hay intento de parecer más cool de lo que uno es. El tipo reconoce sin pestañear que el primer disco que compró con su propio dinero fue uno de Vanilla Ice. Y desde ahí construye un mapa musical que explica bastante bien por qué Simple Plan suenan como suenan.

El punto de inflexión tiene nombre y apellidos: Bad Religion. Concretamente, ‘Recipe For Hate’ de 1993. Comeau lo tiene claro: «Cuando escuché “American Jesus” por primera vez cambió mi forma de relacionarme con la música». Hasta entonces su dieta era grunge, Lollapalooza, Beastie Boys. Lo habitual para un chaval canadiense de la época. Pero Bad Religion le enseñó lo que quería hacer. Música rápida, intensa, punk rock directo a la cara. Y se puso a ello casi de inmediato. Junto a ese disco, ‘Punk In Drublic’ de NOFX terminó de marcar la dirección.

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–días

Luego llegó Blink-182. ‘Enema of the State’ en 1999 fue la confirmación de que aquel sonido podía ser enérgico y melódico a la vez. Que las letras podían hablar de cosas personales sin renunciar a la intensidad. Comeau no lo llama plantilla, porque Simple Plan ya tenían claro su camino. Pero sí reconoce que ese disco les mostró hasta dónde podía llegar el género.

La raíz más profunda, sin embargo, viene de casa. Su padre ponía The Beatles constantemente. En el salón, en el coche. Las recopilaciones roja y azul, los compilatorios de 1973, una y otra vez. De ahí salió su obsesión por las melodías, las estructuras, las armonías. «Sus letras podían ser increíblemente sencillas y, al mismo tiempo, muy profundas», cuenta. También le fascinaba la capacidad de una misma banda para sonar de formas tan distintas.

El salto de Vanilla Ice a Slayer es de los que no se olvidan. ‘Seasons In The Abyss’ de 1990 fue uno de sus primeros discos comprados. También ‘Use Your Illusion I’ y ‘Use Your Illusion II’ de Guns N’ Roses. De lo pop al metal sin escalas.

Y hay un disco que le ha hecho llorar más que ningún otro. O casi. ‘Clarity’ de Jimmy Eat World, 1999. «Siempre me ha parecido un álbum precioso. Muy emotivo y muy poderoso». Tres palabras que resumen bien lo que ese disco significa para mucha gente.

Comeau también reivindica la escena de su país. Propagandhi y sus dos discos de los noventa, ‘How To Clean Everything’ y ‘Less Talk, More Rock’, le parecen dos de los mejores trabajos de punk rock hechos en Canadá. Menciona también a Marianas Trench por sus armonías y a Gob, banda con la que giraron y a la que guarda cariño.

Lo que deja esta conversación es el retrato de un músico que creció absorbiendo todo. Pop, metal, punk, Beatles. Sin filtros ni jerarquías. Quizá por eso Simple Plan siempre han sonado a banda que no le tiene miedo a una melodía enorme dentro de una canción rápida. La mezcla ya estaba ahí desde el principio, en el coche de su padre y en la tienda de discos del barrio.

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