El DJ y productor donostiarra Álvaro Granda, conocido por su paso por Reykjavik606, publica un EP de siete cortes donde el jazz sampleado, los ritmos rotos y la electrónica se abrazan con una elegancia poco frecuente en la escena nacional.

‘Jazzthetics’ no es un disco largo ni pretende serlo. Cuatro temas originales y tres remezclas. Lo justo para dejar clara una intención: recuperar el espíritu del nu-jazz y el broken beat de finales de los noventa y principios de los dos mil sin quedarse en el homenaje. Algo así como recordar a Jazzanova pero con los pies en 2026.
Lo primero que llama la atención es el plantel de colaboradores. Granda ha montado un EP ridículamente internacional desde San Sebastián. El tema que abre y da nombre al disco cuenta con Sticky Dub desde Liverpool, que rapea con un estilo empapado de toasting jamaicano, y con el DJ y productor francés Quiet Dawn (Will Galland). Dos nombres que sitúan el trabajo lejos del circuito local desde el primer segundo.
“Promised Land” cambia de registro. Percusión orgánica en ritmos rotos, una melodía que gira en bucle y unos samples de voces telefónicas que van construyendo una atmósfera hipnótica. Menos voces, más textura. El tipo de corte que funciona en unos auriculares a las tres de la mañana.
En “Broken Heart” aparece Carla Luna, cantante vasca afincada en Madrid, con una voz soul que encaja de forma natural en el territorio house. El tema tiene su propia segunda vida gracias a la remezcla de K15, DJ londinense y figura clave de la escena broken beat y deep house de la última década. K15 lleva la canción a su terreno, le mete un groove diferente y le añade tintes psicodélicos. Es otro disco dentro del disco.
“Soul Control” es el corte más bailable de los cuatro originales. Piano de inspiración jazzística, una voz telefónica en loop y más de seis minutos de desarrollo. Aquí Granda se toma su tiempo. El estadounidense Ge-Ology firma una remezcla que desestructura el tema, le mete palmas y lo reconstruye sobre una base con aire neoyorkino. Y todavía queda una tercera versión: Stefan Ringer, productor vinculado a la escena de Atlanta, cierra el EP imprimiendo al corte una personalidad house mucho más directa.
Lo que hace Granda con ‘Jazzthetics’ tiene mérito doble. Primero, lograr que un EP hecho desde el País Vasco suene como si hubiese pasado por Londres, Nueva York y Atlanta. Segundo, evocar un sonido que muchos llevamos grabado —aquel broken beat cálido de hace dos décadas— sin que huela a museo. Los samples de jazz están ahí, los ritmos rotos están ahí, pero nada suena a rescate arqueológico. Suena a ahora.
Siete cortes que funcionan igual en casa que en la pista. Electrónica con clase y sin prisas.



