Alan McGee, el hombre que puso en el mapa a The Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine, Primal Scream, Slowdive u Oasis, repasa su historia al frente de Creation Records en el libro ‘Cómo dirigir un sello indie’, editado en castellano por Liburuak.

Algo más de doscientas páginas que no son una biografía al uso. Son la confesión de un obseso. McGee creció en Glasgow fascinado por el glam y después por el punk, pasó por varias bandas y acabó mudándose a Londres para hacer lo único que tenía sentido: editar discos él mismo.
Creation Records nació junto a Dick Green y Joe Foster. El nombre venía de The Creation, la banda psicodélica de Ronnie Wood en los sesenta, cuyo sonido narcótico tenía algo que ver con el espíritu del sello. O eso dicen. Como en todo lo que rodea a McGee, hay mucha leyenda.
El recorrido arrancó con el single «Upside Down» de The Jesus and Mary Chain en 1984 y se cerró con el visionario XTRMNTR de Primal Scream en el año 2000. Entre medias, un catálogo que definió varias generaciones: My Bloody Valentine, The House Of Love, Ride, Slowdive, Oasis. Bandas que, les guste o no, trazaron gran parte del mapa sonoro de las últimas cuatro décadas.
Lo que aporta el libro frente a lo ya conocido es la mirada íntima. McGee no disimula. Lo deja claro desde el principio: «Yo era un fanático de la música, y eso atraía a mucha gente y a muchos grupos. Estaba tan obsesionado como ellos. Sentía una fascinación genuina por los grupos y por el rock and roll, y por hacer discos. Y vivía la vida roquera a tope. Creation era como un grupo. ¡De hecho, éramos más rock and roll que la mayoría de los grupos!».
Pero no todo es épica. El libro entra también en el negocio discográfico y su evolución, en cómo McGee aprendió el oficio mirando a Rough Trade, en la caída por las drogas y la rehabilitación posterior. Y en la pregunta que menos se ha contado: qué pasó después de enero de 2000, cuando cerró el sello y colocó a la mayoría de sus artistas en Sony. Un McGee que hoy sigue vinculado a la industria como mánager de varias bandas.
El empresario escocés ya tenía su biopic, Creation Stories, con ese tono espídico deudor de Trainspotting y varios de sus responsables detrás. También el documental Upside Down: The Story of Creation Records (2010), narrado por muchos de los protagonistas. Pero el libro añade algo que las cámaras no siempre captan: la reflexión en primera persona, el momento en que alguien se sienta y dice la verdad sin montaje.
Y la verdad de McGee es esta: «El negocio discográfico es una locura y en él hay sitio para toda clase de inconformistas, pero creo que nosotros llevamos esa tendencia al límite. Tomamos decisiones muy locas. Fichamos a grupos formados por lunáticos, ganamos y perdimos auténticas fortunas, y lo hicimos por puro instinto. Pero funcionó. Yo he vivido una vida de rock and roll, me he quemado y he regresado. Todo lo que pudieran haber hecho mis grupos lo hice multiplicado por diez y, al final, pudo conmigo. Con Creation Records cometí todos los errores, lo gané todo y tuve el sello con más éxito del Reino Unido. Hasta que al final me aburrí».
Ese «me aburrí» lo resume todo. No hubo quiebra dramática ni conspiración corporativa. Hubo un tipo que lo apostó todo por instinto, ganó, se quemó y un día decidió que ya estaba bien. ‘Cómo dirigir un sello indie’ es la historia de ese tipo contada por él mismo, sin intermediarios. Y eso, viniendo de quien lanzó a Oasis desde un local de Camden, vale las doscientas páginas.



