Cuatro canciones, varios invitados y cero intención de tomarse nada demasiado en serio. Kilikik y AimarZ publican ‘Txorterriko Jaiak’, un EP que funciona exactamente como su título sugiere: unas fiestas patronales convertidas en música.

El planteamiento es transparente desde los propios títulos de los temas. “Txorterriko txupina”, “BIG BOY”, “SEX SUA BAI” y “ZORRIOLA” no esconden ninguna pretensión de trascendencia. Y eso, en un momento donde el hyperpop tiende a vestirse de sofisticación artificial, se agradece.
“Sex Sua Bai” es la pieza que mejor define el espíritu del proyecto. Sintetizadores acelerados, melodías pegajosas, juego entre voces y un sample del tono del Nokia mezclados sin pudor. En la primera escucha puede parecer demasiado. En la segunda, el exceso empieza a tener sentido. Su fuerza no está en la sutileza, sino en la desvergüenza.
Lo más interesante del EP no es un elemento aislado, sino su naturaleza colectiva. Malakias, Érebo, Mattin y Txuso aparecen repartidos entre las cuatro canciones. Kilikik y AimarZ ejercen de anfitriones, pero no se colocan como centro único del espacio. La fiesta es de todos.
Ese enfoque conecta con algo que está pasando en la música ahora mismo. Los géneros son cada vez más porosos, las colaboraciones más naturales. El universo de un artista ya no tiene por qué construirse alrededor de una sola voz. ‘Txorterriko Jaiak’ bebe directamente de eso: la sensación de proyecto colectivo y revuelto forma parte de su identidad.
La propuesta tiene sus límites, claro. Cuando todo es estímulo, ironía y exceso, esos mismos elementos pueden convertirse rápido en fórmula. El hyperpop carga con ese riesgo de serie: lo que sorprende la primera vez se vuelve previsible a la quinta. Por eso el formato de cuatro temas es una decisión inteligente. El EP no se alarga más de lo necesario y su energía queda intacta.
Las cuatro canciones no necesitan ser cuatro historias independientes. Pueden ser cuatro momentos de la misma fiesta. Lanzar el chupinazo, arrancar la noche, perder un poco el control y acumular las historias del día después. ‘Txorterriko Jaiak’ no pretende ser perfecto. Y no lo es. Las mejores fiestas tampoco suelen serlo.


