Lèpoka presenta ‘Rebelión animal’, un álbum de trece cortes que toma la novela de George Orwell como punto de partida para hablar de un presente que se parece demasiado a una distopía.

La banda castellonense lleva meses cocinando este disco a fuego lento. La grabación arrancó antes incluso de la gira La última y a casa 2026, que ocupó primavera y verano. Mientras presentaban los singles en directo, seguían en el estudio dando forma al álbum. Un proceso largo, según cuenta Jaume, baterista del grupo, que ha permitido trabajar cada tema con el cuidado que pedía un proyecto de esta ambición.
La idea nació de Zarach, el vientos de la formación. Compuso una canción titulada «Rebelión en la granja» que acabó rebautizada como «Rebelión animal», tomando el título original en inglés de la novela. A partir de ahí, el concepto se expandió al disco completo. No es una adaptación literal del libro. Es otra cosa. Las letras se enganchan a momentos y situaciones concretas de la obra de Orwell para hablar de guerras, polarización política y un clima social que a los siete miembros de Lèpoka les resulta inquietantemente familiar.
En lo musical, el álbum mantiene la fórmula que les define: folk cruzado con rock urbano, metal y punk, siempre con ese tono festivo que marca su identidad. Pero Jaume lo deja claro: «Nos gusta la juerga, nos gusta la jarana. Pero no es solo eso. Lèpoka también es una banda reivindicativa. Nos gusta mojarnos y opinar». Canciones rítmicas y dinámicas que esconden un trasfondo político debajo de la fiesta.
La producción vuelve a llevar la firma de Tato Latorre, al que Jaume describe casi como un miembro más. «Trabajar con Tato es una maravilla, prácticamente no tienes que darle ninguna directriz. Se ha convertido en un padre de la banda». Un proceso creativo en el que no siempre participan los siete a la vez. Cada miembro se suma a las canciones que le motivan, y es después, ya con el esqueleto armado junto a Latorre, cuando el grupo entero entra a pulir.
Las colaboraciones de ‘Rebelión animal’ son de las que dejan huella. Manny Calavera aparece en «Otra ronda». Celtas Cortos ponen su sello en «Color café», una canción con carga reivindicativa que conecta con el espíritu de ambas bandas. Jaume reconoce la deuda: «Celtas Cortos junto con Mägo de Oz son esas dos bandas que iniciaron el camino de fusionar los elementos folk con la música rock». La voz de Cifu, dice, siempre fue reconocible e irresistible para ellos.
Y luego está el golpe de efecto: una versión de «Gallo rojo», el clásico de protesta de Sánchez Ferlosio compuesto durante la dictadura, con la voz de Kutxi Romero. La elección no es casual. El tema habla del gallo rojo y el gallo negro en referencia a la Guerra Civil, y el simple hecho de que haya un gallo ya lo conecta con el universo animal del disco. Pero es el espíritu reivindicativo lo que de verdad une ambas piezas. Según Jaume, en cuanto Kutxi escuchó el tema se enganchó e incluso se ofreció para grabar el videoclip.
Trece canciones. Un clásico de la literatura como columna vertebral. Tres colaboraciones que cruzan generaciones del rock y el folk en castellano. Lèpoka ha construido con ‘Rebelión animal’ algo que va más allá del disco de turno. Es su manera de decir que la fiesta y la conciencia política no solo son compatibles, sino que en tiempos como estos se necesitan la una a la otra.



