Los Estanques publican ‘No queda nada’, tercer single de NO, su próximo disco con Calaverita Records y Sonde3. Si los dos anteriores adelantos iban del pop-rock británico a la neopsicodelia, este se planta de lleno en la canción melódica española de los setenta.

La jugada es clara desde el segundo verso. La canción arranca respondiendo a un «como yo te quiero, nadie te querrá» con un «permíteme dudar». Es decir: Íñigo Bregel y los suyos no citan el repertorio de Nino Bravo y Rocío Jurado con distancia irónica ni guiño de karaoke. Se lo toman en serio. Y eso cambia todo.
El grupo describe ‘No queda nada’ como una canción rabiosa sobre una relación enquistada que ya no le sienta bien a nadie. Alguien tiene que marcharse y, antes de hacerlo, enumera los motivos. La letra no se entretiene en matices: después de la duda llega un «no me da la gana, no te creo más» que cierra cualquier negociación. La melodía abraza el melodrama igual que lo hacía la radio de 1972, sin reírse del género ni disfrazarlo de cita culta.
El ritmo de publicación ha sido de reloj. ‘Ya te vale’ llegó el 3 de septiembre, ‘Esa boca de cristal’ el 2 de octubre y ahora este. Tres singles, tres registros distintos. El primero tiraba de raíz británica, el segundo de neopsicodelia y el tercero se va directo al melodrama español. NO sigue sin fecha de lanzamiento anunciada.
Dentro del disco, ‘No queda nada’ ocupa el capítulo VII. NO reúne quince canciones —trece capítulos más una obertura y un final— sobre cómo se entra en las relaciones que terminan atrapándonos y, sobre todo, cómo se sale de ellas. Los adelantos van cayendo desordenados: III, II y VII, como páginas sueltas de una novela. Si en ‘Esa boca de cristal’ alguien buscaba la salida a tientas, aquí ya la ha encontrado. El videoclip lleva la firma de Dani Tezla.
Afincados entre Santander y Madrid, Los Estanques arrancaron en 2017 con Contiene Percal y han ido construyendo lo que ellos llaman pop progresivo psicodélico, con Soft Machine, Gong, Caravan y Genesis en el retrovisor. Después vinieron II (2019) y IV (2020), el disco que tuvieron que regrabar tras el robo de sus másters. En 2022 publicaron Burbuja cómoda y elefante inesperado junto a Anni B Sweet, que se llevó cinco Premios MIN. En 2024 llegó UVE, y en 2025 Lágrimas de plomo fundido con El Canijo de Jerez. NO será su primer disco en solitario en dos años, ya como quinteto con Amaia Bregel a los coros y teclados.
Lo más interesante de ‘No queda nada’ no es que suene a canción ligera española. Es que no pide permiso para hacerlo. El indie nacional suele acercarse a ese repertorio con pinzas o con medio guiño, como si necesitara un salvoconducto irónico para tocar ese territorio. Los Estanques se saltan esa cautela. La melodía va en serio, el dramatismo va en serio y la ruptura que cuenta la letra va en serio. Tres adelantos, tres mundos distintos, y un disco de quince canciones que sigue enseñando sus páginas en desorden. Cuando NO llegue entero, habrá que leerlo del tirón.



