Ian Hill ha anunciado este 9 de octubre que deja Judas Priest después de 56 años como bajista. Una artritis avanzada que ya no le permite completar un concierto entero le obliga a cumplir la promesa que él mismo se hizo: irse cuando sus directos se resintieran.

El comunicado incluye un parte médico que no deja lugar a interpretaciones. La enfermedad está avanzada en el hombro izquierdo y en la mano derecha, asentada en el hombro derecho y presente en las dos rodillas. No es una retirada simbólica. Es una retirada física.
El aviso definitivo llegó en Bruselas, en el tramo final de la gira europea Faithkeepers. Justo antes de los bises, Hill se rompió un tendón del hombro izquierdo y dejó de poder levantar el brazo hasta el mástil. Dos días después, el 21 de septiembre, la banda cerró la gira en el Eventim Apollo de Londres sin él. Era la primera vez que faltaba a un concierto desde que entró en 1970.
Le sustituyó Davey Rimmer, bajista de Uriah Heep y compañero de Richie Faulkner en Elegant Weapons. Rimmer cubrirá las fechas que quedan; la próxima anunciada es el 23 de junio de 2027, en el festival noruego Tons of Rock.
Hill también deja un motivo doméstico sobre la mesa: reconoce que ha descuidado a su familia durante más de medio siglo y quiere compensarlo antes de que alguno de los suyos tenga que empujarle en silla de ruedas. El humor británico, intacto hasta en la despedida. Se va dando las gracias a los fans «por la vida que me habéis dejado vivir».
Las líneas de bajo del nuevo disco ya están grabadas. Hill lo describió a la revista española Metal Journal como un Priest clásico con algún giro raro, situado en la primavera de 2027, aunque sin título ni fecha confirmados. En esa misma entrevista soltó la frase que hoy suena a epitafio: nadie es insustituible, y Priest ya han pasado por seis o siete baterías, cuatro guitarristas y dos cantantes.
Montó el grupo en Birmingham con K.K. Downing. Es el único músico que ha tocado en los 19 discos de estudio, de Rocka Rolla (1974) a Invincible Shield (2024). Nunca fue el foco. Ese sitio era de Halford y de las guitarras gemelas que fijaron el canon del heavy metal en British Steel y Screaming for Vengeance. Lo suyo era más sordo, más difícil de ver: sostener el suelo para que los demás pudieran despegar.
Con Glenn Tipton fuera de las giras desde 2018, Rob Halford se queda como el único superviviente de la época dorada sobre el escenario. Priest ya no se conservan. Se heredan. Y ese cambio de naturaleza, por mucho que Hill lo normalice con su lista de relevos, es el dato que más pesa de todo el comunicado.



