Alan Boguslavsky y ‘The art of waiting’, el secreto mejor guardado de Héroes del Silencio

El guitarrista rítmico de Héroes del Silencio publicó en solitario un disco artesanal, grabado de madrugada, sin Pro Tools, con una toma por voz y poemas sacados de cuadernos viejos. Casi nadie lo escuchó. Y eso es un problema.

Alan Boguslavsky no es el nombre que aparece primero cuando alguien habla de Héroes del Silencio. Nunca lo fue. Pero ‘The art of waiting’ demuestra que quizá debería haber sonado mucho más. Su debut en solitario pasó completamente desapercibido. Un disco que el periodista Ignacio Reyo no duda en calificar como «el mejor disco en solitario de un miembro de Héroes del Silencio». Así, sin matices.

El método de grabación dice más que cualquier nota de prensa. Boguslavsky lo explicó con claridad: «Empezaba a componer y crear a las ocho o nueve de la noche. Surgía un coro y, cuando me gustaba, lo grababa de una toma para, acto seguido, buscar entre mis cuadernos de poesías algo que coincidiera con la canción en cuanto al sentimiento y la métrica». Voz de una toma. Guitarra eléctrica o acústica, un bajo. Fin. Sesiones de seis u ocho horas que terminaban de madrugada. Lo que quedaba terminado no se tocaba. Así de radical.

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«Lo hice sin Pro Tools ni Pro Logic», confesó. Esa crudeza deliberada es lo que convierte a ‘The art of waiting’ en algo distinto. Un disco artesanal, hecho con pocos medios, mucha imaginación y talento. No suena a producción calculada. Suena a alguien solo en una habitación, componiendo contra el reloj de la noche.

Canciones como “Unnamed song for an unnamed feeling”, “Can you smell the rain?” o “Lullaby” dibujan un territorio intimista que no tiene nada que ver con la banda madre. Reyo lo sitúa en la misma rotación nocturna que ‘Harvest’ de Neil Young o ‘Nebraska’ de Springsteen. Música para abrir la ventana, mirar la calle vacía y dejar que el disco haga su trabajo.

Antes del disco en solitario, Boguslavsky ya había dado muestras de su recorrido con Bogusflow, banda que completaban Copi, Del Moran y Ramón Gacias. Aquel debut sí recibió una reseña notable en Ruta 66, en los tiempos en que la revista era en blanco y negro y alérgica a cualquier cosa con la marca Héroes del Silencio asociada. ‘The art of waiting’, en cambio, se hundió en el silencio más literal.

Lo que cuenta Reyo sobre su encuentro con Boguslavsky tiene el valor de lo genuino. Año 2004. Primera entrevista de su carrera como periodista. El lugar: La Estación del Silencio, el local que fue para Héroes lo que The Cavern para los Beatles. Le escribió al correo que venía en el disco y Alan aceptó sin más. «Se portó como un caballero. Sigue haciéndolo».

Hay algo más. Boguslavsky tiene canciones acumuladas para un segundo álbum, de diferente sonido y estilo. También queda pendiente un hipotético regreso de Bogusflow o un concierto donde dé espacio a su repertorio solista. Nada confirmado, pero el material existe.

‘The art of waiting’ no es caro. No es difícil de encontrar. Es uno de esos discos que funcionan como un secreto que pasas de mano en mano, sabiendo que quien lo reciba y sepa escuchar los matices va a entender por qué lo guardabas. Un disco que demuestra que el héroe más invisible de aquella banda tenía, precisamente, la música más desnuda.

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