Viva Belgrado han lanzado ‘Súper futuro’, segundo adelanto de ‘Mientras el Guadalquivir fluye y fluye y fluye’, su quinto disco y el primero desde el enorme ‘Cancionero de los cielos’.

El trío formado por Cándido Gálvez, Jaime Acosta y Álvaro Mérida cambia completamente de registro respecto al primer single. Si ‘Un andalucito más’ llegó estruendosa, con los puños cerrados, ‘Súper futuro’ rebaja la tensión y propone un sonido de guitar pop más melódico, contenido y nostálgico.
No es un giro caprichoso. La canción será la encargada de cerrar el disco, y como cierre tiene todo el sentido. Un tema que mira atrás, asume lo perdido y decide seguir adelante.
Las líneas de guitarra eléctrica apuntan directamente a The Cure y al college rock más radiable de los 80 y 90. No es un pastiche ni un homenaje de manual. Es un sonido que encaja con precisión en lo que la letra necesita: la fricción constante entre un pasado que se idealiza y un futuro que se acerca sin pedir permiso.
El disco habla del «peso del pasado y los procesos cíclicos que nos llevan una y otra vez de vuelta al inicio». ‘Súper futuro’ recoge esa idea y la aterriza en algo tangible. Hay nostalgia en versos que recuerdan un tiempo en el que «Anguita estaba vivo» y el narrador «solía merendar mucho más».
La juventud como territorio perdido. Sin dramatismo, casi con humor. Meriendas y líderes políticos como anclas de un tiempo que ya no existe.
Pero la canción no se queda mirando atrás. Su proclama principal lo deja claro: «Me la suda el destino». Y la acompaña una determinación que no necesita grandilocuencia: «Los años que he perdido / no los pienso recuperar». No hay redención ni grandes gestos. Solo alguien que acepta el presente y decide seguir.
‘Súper futuro’ abraza lo que viene porque «lo bueno está al llegar». La línea «El futuro te persigue hasta el final / por los días que vendrán y que se irán» resume esa filosofía. El tiempo no se detiene. El porvenir acaba alcanzándonos queramos o no. Y la única respuesta posible es recibirlo con esa mezcla de resignación, optimismo y despreocupación que recorre la canción entera.
Hay algo muy valiente en elegir ese tono para cerrar un disco. Ni épica ni derrumbe. Una aceptación serena con los pies en la tierra y el volumen de las guitarras justo en su sitio. The Cure como espejo, pero la mirada es completamente andaluza, completamente propia.
Después de un ‘Cancionero de los cielos’ que dejó temas indispensables del indie rock de esta década —’Un tragaluz’ a la cabeza, da igual en qué idioma—, Viva Belgrado vuelven con un álbum que se mueve entre la furia y la calma. Dos adelantos, dos registros opuestos. ‘Súper futuro’ demuestra que saben cerrar un disco con algo que se queda dentro. Seis palabras bastan: me la suda el destino.



