Charli XCX ha publicado ‘Music, Fashion, Film’ (Warner, 2026), un disco que deja atrás el sonido de ‘brat’ para sumergirse de lleno en el rock. Y lo más sorprendente es que funciona.

La jugada es arriesgada. Coges el disco que te ha convertido en reina del pop y, en lugar de repetir la fórmula, te vas al lado opuesto. Guitarras donde antes había sintes. Melodías directas donde antes había estridencia. Y una portada con John Cale, Marc Jacobs y Martin Scorsese. Tres señores que no son precisamente iconos de la Generación-Z. Toda una declaración de intenciones.
Lo curioso es que ‘Music, Fashion, Film’ resulta más fácil de escuchar que ‘brat’. Menos abrasivo, más melódico. Las canciones entran a la primera y algunas rozan los momentos más pop de toda su carrera. “SS26” es el ejemplo perfecto: no necesita artificios, funciona con un ritmo discreto y una guitarra en segundo plano. Así de simple. Así de eficaz.
“Camera” es una delicia en clave synth-pop que conecta con otras etapas de la artista británica, aunque las guitarras que la adornan le dan un color distinto. Un sonido espectacular, por cierto. Y luego está “Wink Wink”, un tema de pop-rock redondo e irresistible que justifica por sí solo el giro estilístico. El sintetizador de “Magic Metal Montana” también merece mención aparte. Es alucinante.
Eso sí, Charli XCX jugó al despiste con la promoción. “Rock Music”, el primer single, no define para nada el sonido del álbum. Tiene guitarras sucias, sí, pero ese desfase de autotune solo aparece ahí. Dentro del conjunto funciona, pero quien esperase once canciones así se llevó un chasco calculado. “Card Declined” tira de guitarras áridas sin perder el lado pop, y en su tramo final se transforma en algo completamente diferente. “I’m Afraid” muestra una faceta más oscura. Y “Yeah” casi es un tema grunge. Uno muy bueno, además.
La troleada final llega con “No One Lasts Forever”, donde aparece un monólogo de David Cronenberg. Porque claro, ¿por qué no meter al director de ‘Crash’ cerrando tu disco de pop-rock? En cualquier otra artista sería un capricho pretencioso. Aquí encaja como una pieza más del puzzle.
El envoltorio da igual cuando las canciones funcionan. Y aquí funcionan todas. Esa es la conclusión más limpia que se puede sacar de ‘Music, Fashion, Film’. Charli XCX ha cambiado el vestido, pero debajo sigue habiendo una compositora que sabe exactamente lo que hace. Abandonar la pista de baile que la hizo mundialmente famosa para meterse en territorio ajeno no es un suicidio comercial. Es la prueba de que nunca fue solo una estrella del pop al uso.



