Joan Roca, bajista de Antònia Font, ha fallecido a los 54 años tras una larga enfermedad. Se va uno de los pilares de una banda que redefinió la música en catalán.

Nacido en 1972 en Son Sardina, barrio de Palma, Roca fue uno de los fundadores del grupo. Se incorporó al bajo en sustitución de Pere Estarellas y desde ahí ayudó a levantar, junto a Joan Miquel Oliver, Pau Debon, Jaume Manresa y Pere Debon, un sonido que no se parecía a nada de lo que se hacía entonces en las islas. Ni fuera de ellas.
La banda publicó ocho discos a lo largo de diecisiete años. En 2013 anunciaron su separación para que cada miembro pudiera seguir su propio camino. Parecía un punto final. No lo fue. En 2022 volvieron a los escenarios con un disco nuevo bajo el brazo, ‘Un minut estroboscòpica’, y con él la confirmación de que lo que compartían seguía intacto.
Sus compañeros se han despedido con un comunicado que pesa en cada línea: «Nos ha acompañado durante veinticinco años, nueve discos y cientos de conciertos. Nos deja un vacío irreparable e insustituible». Le llaman amigo, compañero generoso y hermano. Dicen haber compartido con él los mejores momentos de sus vidas. «Y eso es algo que no desaparece», rematan. No hace falta añadir nada a esas palabras. Se explican solas.
Antònia Font tenía previsto actuar en la última jornada de Mobofest. El concierto no se celebrará tal como estaba programado. En su lugar, la banda le rendirá un homenaje sobre el escenario. «La actuación se convierte en una muestra de cariño y admiración hacia él», han comunicado desde el festival. Lo que iba a ser un concierto será otra cosa. Algo más difícil y más necesario.
Hay músicos que no buscan el centro del escenario. Joan Roca era de esos. Su bajo no competía con las melodías de Oliver ni con las voces de los Debon. Las sostenía. Cada línea suya estaba al servicio de la canción, nunca del lucimiento propio. En una banda con tanta personalidad creativa concentrada, eso no era un papel secundario. Era el cimiento.
Se va a los 54 años. Demasiado pronto, demasiado injusto. Quedan nueve discos, cientos de conciertos y el recuerdo de alguien a quien los suyos no dudan en llamar hermano. Eso dice más de Joan Roca que cualquier obituario.



