El 30 de octubre, Warner Music publicará la reedición ampliada de ‘Todos están muertos’, el disco de Ilegales que ahora recupera cuatro canciones que se quedaron fuera del álbum original. ‘Western’ es el primer adelanto.

La historia de estas canciones tiene algo de rescate a contrarreloj. En las sesiones de grabación del disco quedaron fuera cuatro temas que no llegaron a completarse. Fue en 2009 cuando pudieron recuperarse de las cintas originales, almacenadas en el estudio de Juan Martínez, hermano de Jorge. El problema: las cintas se deterioraban cada vez que se reproducían. Cada pasada era una tirada de dados.
Aun así, lograron salvarlas. Jorge pudo añadir las guitarras y la voz que faltaban para cerrar los temas casi un cuarto de siglo después de haberse grabado las pistas base. Las cuatro canciones rescatadas son «El anticristo», «Melmoth», «Nabo» y «Western».
El caso de «Nabo» es particular. No estaba pensada para el disco. Era un instrumental compuesto como posible sintonía del programa que José María Rey realizaba entonces en Radio Nacional. Se grabó en las mismas sesiones y quedó registrada en las mismas cintas, pero su destino era otro.
‘Western’, que ya había aparecido en recopilatorios hoy descatalogados, llega ahora remasterizada. Y lo que cuenta tiene mala leche. La canción es una sátira sobre el vestuario y la actitud de los rockeros de la movida madrileña, aquellos aficionados a la ropa vaquera, las botas camperas y hasta los sombreros de cowboy para reforzar su identidad de tribu urbana. Jorge Martínez, con ese ojo clínico que siempre tuvo para lo ridículo, veía en todo aquello a niños disfrazados de cowboy. Ni más ni menos.
Esa mirada ácida es puro Ilegales. Mientras medio país mitificaba la movida, Jorge ya estaba apuntando al disfraz. No al movimiento, sino a la pose. A la estética convertida en uniforme. Una distinción fina que dice mucho de por dónde iba la cabeza de quien escribió la canción.
La reedición ampliada de ‘Todos están muertos’ sale el 30 de octubre. Cuatro canciones que estuvieron a punto de perderse para siempre, extraídas de unas cintas que se morían con cada reproducción. Hay discos que se reeditan por negocio. Este parece reeditarse porque había material que merecía existir y casi no lo cuenta.



