Robert Pattinson ha aparecido luciendo una camiseta de Las Petunias durante la promoción de ‘Primetime’, su nueva película. El detalle: la camiseta es pirata, el grupo nunca la puso a la venta, y aun así el efecto ha sido demoledor. Más de 2.000 camisetas oficiales vendidas en menos de 24 horas.

La prenda que lleva Pattinson reproduce el diseño de ‘Creo que soy de porcelana’, el debut del grupo madrileño. Aparece con ella en al menos dos tiktoks promocionales de la película, distribuida por A24. La imagen se ha hecho viral. Pero hay un problema que Las Petunias no tardaron en detectar.
La camiseta no es suya. La ilustración original es obra de lolabooa, y una tienda online, aparentemente de un diseñador chino, la estaba vendiendo sin autorización como si fuera un diseño propio. Precio: unos 80 dólares. Las Petunias venden la oficial por 15 euros. Cinco veces menos.
Nadie sabe cómo una de esas copias acabó en manos de Robert Pattinson. Lo más probable es que ni él mismo sepa qué lleva puesto. No es un detalle menor. Conviene no dar por hecho que el actor sea fan de la banda. Si lo fuera, lo lógico habría sido que comprara merchandising oficial a través de sus canales. Las Petunias han intentado contactar con su estilista y su mánager. No han recibido respuesta.
Poco después de que el grupo descubriera el plagio, la web china dejó de vender la camiseta. Casualidad o no, el timing es llamativo.
Las Petunias han hecho lo más inteligente que podían hacer: rentabilizar el ruido. Han lanzado su propia versión oficial de la camiseta y han anunciado que todos los beneficios irán destinados al Sindicato de Inquilinas. En menos de 24 horas, más de 2.000 unidades vendidas. Un grupo indie madrileño facturando a golpe de un actor de Hollywood que ni siquiera sabe que les está haciendo publicidad.
Lo que tiene esta historia es que funciona sola. No hay campaña de marketing detrás, no hay colaboración pactada, no hay nada calculado. Un actor se pone una camiseta pirata, internet hace el resto, y un grupo pequeño convierte el accidente en algo útil. Y encima con causa solidaria. A veces la mejor estrategia es no tener ninguna.



