Leire Martínez protagoniza un anuncio de Braun que parodia la portada de ‘Lo que te conté mientras te hacías la dormida’, el disco de La Oreja de Van Gogh. Mientras tanto, en Madrid, Amaia Montero cambiaba una letra en pleno concierto con el grupo y las redes han estallado.

El anuncio no se anda con rodeos. Leire aparece tumbada en una cama rodeada de flores, recreando la icónica portada, y habla de lo bien que le ha sentado empezar «a ir por libre». El eslogan remata la jugada: «Cuando empiezas a ir por libre, todo mejora». Difícil ser más explícita sin soltar nombres.
El timing es lo que convierte esto en otra cosa. La Oreja de Van Gogh está estos días tocando en Madrid con Amaia. Y aquí viene lo surrealista: según varios asistentes, a las puertas del concierto se repartieron abanicos promocionales de Braun y Leire. En el propio show de La Oreja. Para mear y no echar gota, como bien señalan desde las redes.
Ya dentro del recinto, Amaia ha modificado la letra de ‘El último vals’. En la parte de «Cuando todo acabe», añadió: «Y que acabe ya, por favor». Muchos interpretan que fue una respuesta directa a Leire. Amaia, eso sí, no ha confirmado que se refiriera a ella.
Las reacciones en redes están divididas, como era previsible. Hay quien considera que Amaia no está siendo especialmente profesional. Hay quien piensa que vemos fantasmas donde no los hay. Y hay quien apunta que Leire tampoco puede sorprenderse de que le pregunten después de una campaña así. «Si haces una campaña publicitaria parodiando a La Oreja de Van Gogh y lanzando indirectas, luego no puedes ir de digna por el mundo cuando te preguntan», escribía un usuario.
La propia Leire había intentado cerrar el tema esta misma semana. Preguntada por el regreso de Amaia a los escenarios con el grupo, evitó pronunciarse «por respeto» y dijo no comprender «esta insistencia con temas que creo que ya no dan para más». Acto seguido, protagoniza un anuncio que es pura alusión. Coherencia, buscamos coherencia.
Y luego está el ángulo que casi nadie comenta. Alguien lo resumió bien en redes: «Nuevamente dos mujeres enfrentándose en el ámbito artístico y el resto de los integrantes de LODVG (todos hombres) ni pío. Guardan silencio y se hacen los locos». Haritz, Pablo, Xabi y Álvaro siguen ahí, tocando cada noche, sin que nadie les pida que se mojen. Como si la banda fuera solo cosa de sus dos cantantes.
Dos mujeres dando la cara, cuatro tíos callados y una marca de electrodomésticos repartiendo abanicos en la puerta del concierto. Este capítulo de La Oreja de Van Gogh no lo habría escrito mejor un guionista.



