Mario Gutiérrez Brun vuelve a la actividad bajo el nombre de yes I M. Lo hace con “Montana”, el single que abre la puerta a “Bendita Sea”, un disco gestado durante más de cinco años y compuesto por 22 canciones.

No es un regreso cualquiera. “Bendita Sea” se ha construido sin prisas, en paralelo a la propia vida de su autor. Cada tema refleja una etapa distinta: pérdidas dolorosas, cambios profundos, nuevos comienzos y la llegada de la paternidad. Cinco años condensados en 22 capítulos.
“Montana” funciona como declaración de intenciones. La canción habla de aceptar que no todas las personas sienten, aman o viven de la misma manera. De dejar de buscar culpables. De entender que algunas historias simplemente terminan y que soltar también puede ser una forma de querer.
La referencia a Hannah Montana no es caprichosa. Opera como símbolo de las expectativas, las etiquetas y las versiones que proyectamos sobre los demás. El mensaje que queda al final es directo: «Lo hice porque yo quería, no me debes nada».
La producción mantiene la línea que ya marcó en sus últimos trabajos: íntima, luminosa, orgánica. Nada grandilocuente. Todo al servicio de lo que cuenta.
El plan de lanzamiento de “Bendita Sea” tiene algo de proyecto artístico total. El disco se irá descubriendo canción a canción durante muchos meses. Cada single llegará con su propio universo visual: fotografía analógica inédita y personal, diseño, piezas audiovisuales y una narrativa propia que, sumada al resto, acabará construyendo una única historia. Música e imagen avanzando juntas, pieza a pieza.
Es un formato que exige paciencia. También confianza. yes I M apuesta por el camino largo, el de quien prefiere que cada canción respire sola antes de formar parte del todo. Con “Montana” ya hay una primera pieza sobre la mesa. Quedan veintiuna más.



