shego publica MIAU, un EP de tres canciones que esquiva el desamor romántico para meterse en un terreno más incómodo: la ruptura de una amistad. Rabia, ternura, resentimiento y preguntas sin respuesta conviven en un trabajo compuesto sin red y pensado desde el escenario.

El punto de partida es una herida que no tiene canción propia. O casi ninguna. Como apunta Irenegarry en la entrevista con CrazyMinds: «Seguro que hay mil canciones que hablan de amor y que luego no lo son. Es más fácil pensar en maquetar algo alrededor del romance». MIAU rompe con eso. Aquí no hay ex pareja, hay una amiga que desapareció. Y eso duele de otra manera.
Lo que llama la atención del EP es que no busca un relato limpio. No hay buenos ni malos. Raquel lo explica bien: «Hay canciones que hablan desde un lugar de no saber muy bien qué está pasando y no saber muy bien en qué punto estás tú y en qué punto está la otra persona, y luego hay canciones y frases que son bastante directas y nada suaves». Esa mezcla de confusión y contundencia es lo que da nervio al disco.
Tres canciones pueden parecer poco, pero la banda no quiso forzar nada. Las canciones surgieron juntas, en el mismo momento creativo, y no tenía sentido buscar una cuarta solo por empaquetarlo como álbum. «Teníamos muchas ganas de testarlo y nos daba un poco de pena no sacarlos», reconoce Raquel. E Irenegarry añade algo que importa: «Tampoco creo que sea un tema que hayamos agotado con esto. Siento que va a volver. Las amistades son una cosa central en nuestra vida».
Hay un cambio claro en cómo shego se enfrenta ahora a componer. Raquel lo dice sin rodeos: «Nunca ha habido miedo en shego, desde el principio. Nunca hemos pensado demasiado en cómo la gente se tomará las cosas». Pero ahora hay algo más. El directo ha entrado en la ecuación. Ya no escriben canciones que luego adaptan al escenario: las piensan desde el escenario. Elena lo resume con una honestidad brutal: «Yo sí, para no aburrirme. Como hay que tocarlas tantas veces…».
Esa mentalidad explica detalles como la intro de «amiamiga», con sus dos vueltas instrumentales que les dan espacio para mirarse antes de entrar, o el susto que metieron en «Mala suerte». «Lo primero que pensamos fue lo divertido que era tocar eso», cuenta Irenegarry. No es un capricho de producción. Es una banda que lleva suficientes bolos encima como para saber qué necesita sentir sobre el escenario para que la canción funcione de verdad.
MIAU llega con algunos cambios en la estructura de la banda y con una producción más afilada que trabajos anteriores. El componente audiovisual también se extiende más allá de lo puramente musical. shego no ha cerrado el tema de las amistades rotas con este EP. Lo ha abierto. Y eso, en un panorama donde todo el mundo quiere contar historias de amor, es lo más interesante que podían hacer.
