El dúo napolitano desplegó su arsenal completo en las Noches del Botánico el pasado 12 de julio, con una banda descomunal y la aparición de María José Llergo como broche perfecto a una noche que no paró de bailar.

Hay quien sigue llamando italodisco a lo que hacen Nu Genea. Después de verlos en Madrid, esa etiqueta se queda ridículamente pequeña. Lo que Massimo Di Lena y Lucio Aquilina montaron sobre el escenario del Botánico fue otra cosa. Un cruce de caminos donde el funk hablaba con el afrobeat, el boogie se colaba entre líneas de jazz y los ritmos árabes aparecían sin pedir permiso.
El concierto arrancó a las diez de la noche, justo después de Gilsons. Desde el primer vistazo quedó claro que aquello no era un dúo de productores con un portátil. Batería, bongó, sección de vientos, tres coristas y una formación capaz de reproducir en directo cada capa de unas composiciones que ya en estudio suenan enormes. El Botánico tardó minutos en convertirse en pista de baile.
Con «Ma tu che bbuò» encontraron ese equilibrio entre precisión y soltura que separa un buen concierto de uno memorable. Los vientos dialogaban con la percusión, el bajo marcaba el camino. «Disco Sole» desembocó de forma natural en «Marechià». «Celavi» se fundió con «Parev’». Todo el repertorio parecía concebido como una pieza única en constante transformación.
Gran parte del mérito recayó en la banda. Las tres vocalistas, Cindy Pooch, Marika Pignalosa y Giulia Oliveiri, añadieron una profundidad a los arreglos vocales que las grabaciones de estudio apenas insinúan. La sección de percusión reforzó el carácter festivo sin pasarse nunca de revoluciones. Cada instrumento encontraba su hueco sin romper el equilibrio del conjunto.
«Vesubio» y «Bar Mediterraneo» abrieron el concierto hacia ese Mediterráneo que Nu Genea llevan años cartografiando. Después llegaron «Tienatè», «Je Vulesse» y «Doje Facce», enlazadas casi sin interrupciones. No hubo grandes discursos entre canciones. No hacían falta. Bastaba con seguir el groove.
Entonces apareció María José Llergo. La cordobesa se sumó primero en «Accelera» y «Celavi» para regresar en el cierre con «People of the Moon», el tema que da nombre al último disco del dúo. Más que una colaboración puntual, parecía la confirmación de que ambos proyectos hablan el mismo idioma desde orillas distintas del mismo mar.
‘People of the Moon’ (2026) es el disco que terminó de borrar las fronteras que ya se difuminaban en ‘Bar Mediterraneo’ (2022). Un álbum con nombres como Tom Misch o Fabiana Martone, cuya voz también suena junto a L’Impératrice. Todo empezó con las recopilaciones ‘Napoli Segreta’ en 2018, rescatando canciones olvidadas de funk, disco y boogie napolitano. Aquello fue el mapa. Lo que vino después ya era territorio propio.
Nu Genea nacieron investigando canciones que casi nadie recordaba. Ahora escriben algunas de las más luminosas del presente. El Botánico lo confirmó con creces. Nápoles sigue sonando como pocas ciudades saben hacerlo, y estos dos llevan la banda sonora.
