Guitarricadelafuente cerró la gira de ‘Spanish Leather’ el viernes 2 de octubre en el Movistar Arena de Madrid, el mismo escenario que ya había llenado hace un año. Esta vez, con más cine encima, con un gesto político que nadie esperaba y con un bis fuera de repertorio que puso el punto final perfecto.

La pregunta antes de entrar era inevitable: ¿repetiría el espectáculo del año pasado o habría algo nuevo? La respuesta fue un poco de las dos cosas. La puesta en escena mantuvo esa estructura teatral en tres actos que ya conocíamos, pero Álvaro Lafuente se desnudó más. Sin cuerpo de baile. Sin banda en buena parte de las canciones. Solo él, su guitarra y esos pantalones de purpurina con botas doradas que ya son uniforme. El potro de madera icónico volvió a asomar, aunque esta vez de forma más simbólica, casi al final.
El primer acto arrancó con ‘Full Time Papi’, ‘Calypso’ y ‘Futuros Amantes’, y después viajó hasta 2018, hasta aquel ‘Conticinio’ grabado con un micrófono de SingStar que subió a las plataformas después de que Noemí Galera le rechazara. El recorrido por el EP pasó por ‘Poses’, ‘Mataleón’ y ‘Pipe Dream’, combinadas con los éxitos que ya son himnos: ‘ABC’, ‘Guantanamera’. Llegado el ecuador, sonó ‘Puerta del Sol’, la primera canción que escribió para el disco. Y ahí cambió todo.
«Esta canción se llama Puerta del Sol. Va para toda la gente que está ahí ahora». Con esa frase y con lo que vino después, Guitarrica dejó clara su posición sobre la crisis de la vivienda. Si en el primer Movistar Arena fue Penélope Cruz quien apareció en pantalla antes de ‘Porto Pelegrí’, esta vez el relevo fue para Samantha Hudson, que conectó desde la acampada de Sol. «Qué FOMO me está dando no estar ahí», reconocía. Después animó al público a guardar energía para la manifestación, con hora y lugar incluidos. Las gradas respondieron al instante.
La gran incorporación al repertorio fue ‘La Nieve’, la canción de la banda sonora de ‘La Bola Negra’, la película de Los Javis. Sonó ante más de 15.000 personas y vino acompañada de un detalle que conectaba directamente con su personaje, Sebastián: la trompeta, instrumento que aprendió a tocar específicamente para el rodaje. La ovación fue larga. No llegó a los veinte minutos de Cannes, pero la emoción se sentía más cerca.
Porque si algo quedó claro es que la cámara quiere a este chico. Los primerísimos primeros planos, las miradas calculadas en momentos exactos de las canciones, cada gesto convertido en escena. Ambrossi y Calvo lo ficharon por sus videoclips y no se equivocaron. El de Benicàssim no ha estudiado interpretación, pero lleva meses compaginando escenarios con rodajes en Burgos, Granada y el norte de España, y eso se nota.
Para el cierre, el ritual conocido: sus amigos bailando ‘Agua y Mezcal’ en el escenario. Entre ellos, Miguel Bernardeau, Carlos González y Begoña Vargas. Después, Lafuente apareció en lo alto de un balcón con pantalones de cuero negro para ‘Tramuntana’ y ‘Babieca!’, entre confeti y un Movistar Arena que ya no quería irse a casa.
Y no se fue. Ante la insistencia del público, cogió la guitarra una última vez y soltó ‘Sixtinain’ fuera de repertorio. El regalo que nadie tenía en la lista y que todo el mundo necesitaba. Así se cierra una gira. Con arena, con cine y con Sol.



