BIME sigue armando su decimocuarta edición, que ocupará Bilbao del 27 al 30 de octubre, y lo hace ampliando tanto la parte profesional como el cartel musical con nombres que apuntan en direcciones muy distintas.

La pata de BIME Pro, que vuelve a instalarse en el Euskalduna, incorpora a Ana Mena y a Justin Quiles. Ella, una de las artistas españolas con más recorrido dentro del pop latino. Él, cantante y compositor puertorriqueño con créditos para J Balvin, Maluma o Karol G. Dos perfiles de industria pura que dicen mucho de hacia dónde mira el congreso este año.
También se suma Sat Bisla, un profesional con cuatro décadas ligadas al desarrollo artístico y al descubrimiento de gente como Adele, Coldplay, Katy Perry, Muse, Lorde o Sia. No es un nombre que aparezca en carteles, pero sí en la trastienda de algunas de las carreras más grandes de las últimas décadas. A su lado estarán Leon Farrell, analista sénior de MIDiA Research, y Maria Arnal, compositora reconocida recientemente con el Premio Gaudí a la Mejor Música Original por ‘Polvo serán’.
Las conversaciones de BIME Pro tocarán asuntos que están en el centro del debate del sector: la convivencia entre actividad cultural y descanso en las ciudades, el futuro de las salas independientes, los festivales rurales y esos espacios que funcionan lejos de los grandes circuitos. También habrá espacio para América Latina y África, y para los lenguajes que nacen del cruce cultural. En esas mesas participarán la compositora y productora Clara Aguilar, Genís Pena desde Gallery Sessions y Gallery Studios, Alice Bonet como directora artística del festival francés Art Rock, y el DJ y activista Robe Van Boggaert, de Human Power.
En el apartado de directo, BIME Live añade seis nombres. Axolotes Mexicanos traerán su mezcla de punk, cultura japonesa y actitud irreverente. Cervatana, proyecto formado por varios integrantes de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, se moverá entre kraut rock, techno, ambient y big beat. Un cruce que sobre el papel ya pica la curiosidad.
Erik Urano llega con su quinto disco, ‘STALKER’, estirando los límites entre rap experimental, electrónica y club. Desde Ecuador desembarcan Estamos Perdidos, con una combinación de garage rock, post-punk y shoegaze que encaja bien en un cartel que no quiere quedarse quieto. El argentino Marttein, salido de la escena rave y club underground de Buenos Aires, completa la representación latinoamericana. Y desde casa, Sara Zozaya amplía la presencia vasca con una propuesta que cruza intimidad, experimentación y sensibilidad de vanguardia.
Además, BIME ha abierto las convocatorias de Soundcheck, Pitch Global y El Pitch Perfecto, tres vías para que artistas y profesionales presenten sus proyectos ante marcas, agentes de la industria y supervisores musicales. Quien tenga algo que enseñar, tiene la puerta abierta.
Lo que va dejando ver esta edición es un BIME que no se conforma con ser un congreso de traje y badge. Mezclar a Ana Mena con Cervatana, a Justin Quiles con Estamos Perdidos, a Sat Bisla con Sara Zozaya. Eso no es eclecticismo por postureo. Es un retrato bastante fiel de cómo suena la industria musical ahora mismo: rota en mil pedazos y, precisamente por eso, más interesante que nunca.


