Dianka presenta el videoclip de “Chiquitita, matona!”, su colaboración con La Bien Querida y primer single de ‘Cabriola’, su segundo disco, previsto para este noviembre.

La artista catalana, habitual acompañante de La Casa Azul en directo, ha decidido abrir el camino hacia su nuevo álbum con una declaración de intenciones. Un crescendo indie-pop con vocación de himno que junta a dos generaciones de artistas conectadas por algo más que un estribillo.
La canción nació lejos de todo. Dianka se retiró a Los Alpes después de una temporada en Madrid en la que nunca terminó de encajar. De ese aislamiento salieron la mayoría de las canciones de ‘Cabriola’, un disco que promete mostrar su cara más vulnerable y terrenal. A la composición de “Chiquitita, matona!” se sumó después Ana Fernández-Villaverde, que añadió su propia lectura a la historia.
Dianka lo cuenta así: «Es todo un honor poder ver a Ana entre los versos de esta canción, estoy emocionadísima. Cuando se la presenté, ella vio el argumento de una forma similar al mío, aunque ella personificó su visión en una figura masculina. Esto genera un contraste muy llamativo, no solo armónico, sino porque parece que ambas hablemos de cosas distintas, pero en resumidas cuentas hablamos de lo mismo. Despojarnos de aquello que nos hace mal y sentirnos heroínas».
Dos voces que parecen ir por caminos diferentes y acaban diciendo lo mismo. Esa tensión es lo que le da cuerpo a la canción. La producción corre a cargo de Pau Aymí, que ha trabajado con nombres como Jeanette o Anier, y que aquí construye un arreglo fantasioso que crece sin prisa hasta ocuparlo todo.
El videoclip, dirigido íntegramente por Dianka, subvierte la tendencia del GRWM —esos vídeos de «prepárate conmigo» que inundan las redes— para darle la vuelta desde fuera de los cánones. La artista lo explica con claridad: «Últimamente necesito tener las riendas de lo que voy haciendo visualmente porque he tenido vivencias en entornos que me han hecho sentir chiquitinísima. Este vídeo aporta una faceta más oscura de mi persona, pero que seguirá desprendiendo la misma luz. Las trenzas, los libros, la rebeldía y la creatividad son parte de mi álbum ‘Cabriola’».
Hay algo que funciona muy bien aquí. Una artista que se siente pequeña y decide hacer una canción que se llama “Chiquitita, matona!”. Que se esconde en los Alpes para componer y vuelve con un disco donde lo frágil y lo combativo van de la mano. Que dirige sus propios vídeos porque necesita controlar cada imagen. Todo en ‘Cabriola’ parece responder a una misma urgencia: recuperar el espacio que otros le hicieron sentir que no merecía.
Dianka presentará el disco en directo el próximo 10 de diciembre en la Sala UNI de Madrid. Mientras tanto, “Chiquitita, matona!” ya está aquí para dejar claro que su segundo álbum no viene a repetir fórmulas. Viene a sacar pecho.



