Cristina Llanos, voz y guitarra de Dover, publica mañana 2 de septiembre sus memorias bajo el título “La noche cayó y ya nadie pudo salvarme”. Lo edita La Esfera de los Libros y es la primera vez que un miembro de la banda cuenta lo que ocurrió de puertas adentro.

No se trata de un libro sobre giras y canciones. O no solo. La pequeña de las Llanos —la otra mitad del tándem que completaba su hermana Amparo— relata un calvario que empezó mucho antes de que existiera Dover. Un padre violento, una depresión arrastrada desde la infancia y una agresión sexual que el libro aborda sin rodeos.
A eso se suma la fibromialgia, una enfermedad que ha condicionado buena parte de su vida y que fue clave en su decisión de retirarse hace ya diez años. Cristina se volcó en la música como vía de escape y acabó al frente de una de las bandas más importantes que ha dado el indie en este país. Pero ese refugio también tuvo un precio.
El libro se extiende a lo largo de casi quinientas páginas. No es un capricho editorial ni un apunte rápido: es un repaso completo, desde la infancia hasta la retirada. Todo lo que se intuía y nadie había confirmado está ahí, contado en primera persona por quien lo vivió.
Hasta ahora, la historia de Dover se había contado desde fuera. Crónicas de festivales, entrevistas promocionales, titulares sobre su separación. Faltaba la versión de Cristina. Mañana deja de faltar.



