Pet Shop Boys eligieron el Huxleys Neue Welt de Berlín para desempolvar las canciones que nunca llegaron a ser sencillos. Dos noches en el barrio de Neukölln donde las caras b, las rarezas y los cortes de álbum olvidados fueron los protagonistas absolutos.

La cola a las puertas de la sala ya contaba la historia antes de que empezara. Fans de entre treinta y cincuenta y tantos años, llegados de distintos países, compartiendo repertorios de los conciertos de Londres y debatiendo sobre merchandising. El código de siempre: el del fan que sabe que lo que va a ver no es un concierto al uso.
Sobre las 20:30, con los últimos ecos del «Don’t Leave Me This Way» de Harold Melvin & the Blue Notes desvaneciéndose, las bolas de espejos tomaron la sala. Neil Tennant apareció con lo que parecía una gabardina blanca larga. Chris Lowe, con su gorra eterna, su bomber y esa cara de no haber sonreído jamás.
El arranque fue «God Willing», un instrumental de Fundamental que sirvió de antesala a «The Theater». En esa canción el dúo aborda el colapso del capitalismo moderno a partir de un comentario clasista del diputado conservador Sir George Young durante el gobierno de John Major. Tennant la cantó con una voz que parece haberse saltado el paso del tiempo.
De la etapa más primigenia rescataron «Two Divided By Zero», del primer álbum, inspirada en una calculadora y en los recuerdos de Tennant de su Newcastle natal. «Jack The Lad» llegó con referencias a Lawrence de Arabia y Oscar Wilde, con unos versos que el propio Neil ha descrito como los de «un inconformista individualista, seguro de sí mismo y dispuesto a romper las reglas, que inevitablemente acabará teniendo un final desagradable».
«To Face the Truth» puso el nudo en la garganta. Una canción sobre el desamor cuya semilla, según cuenta Tennant en One Hundred Lyrics and A Poem, fue la frase «You are the only one» de Midnight Cowboy. Después, «One In A Million» —de la obra maestra Very— enlazó directamente con «Mr. Vain» de Culture Beat.
Joel Gibb de The Hidden Cameras se unió al escenario para «In His Imagination», uno de los mejores momentos de Elysium. Una aparición que encajaba como un guante en el espíritu del Obskur: rescatar lo que merece ser escuchado en directo, aunque nunca haya sido single.
Los bises fueron cuatro golpes certeros. «Your Funny Uncle» con Neil solo a los teclados. «The Way It Used to Be», incluida en Yes con producción de Xenomania, una canción que quisieron que cantase Tina Turner.
«Later Tonight» dibujó el retrato de un joven que desea al delegado de clase en un ambiente de latente sexualidad homoerótica. Y para cerrar, el estreno absoluto de «I Dream Of A Better Tomorrow», donde volvieron a demostrar esa facilidad casi obscena para crear estribillos que se quedan a vivir en tu cabeza.
La relación entre Pet Shop Boys y Berlín viene de lejos. Cultura de club, relaciones sentimentales, viviendas en la ciudad. Incluso barajaron titular London/Berlin lo que acabó siendo Disco 3 (2003), hasta que Wolfgang Tillmans les convenció de lo contrario. Este Obskur fue la confirmación de que el dúo atraviesa uno de sus momentos más dulces, y de que sus canciones menos visibles merecían, desde hace mucho, una sala oscura con bolas de espejos donde por fin brillar.
