Jungle vuelven con ‘Sunshine’, un álbum que renuncia a reinventarse para celebrar lo que ya son. Funk, soul, sonidos tropicales y una melancolía disfrazada de optimismo que recorre las once canciones de principio a fin.

No hay giro brusco. No hay necesidad de demostrar nada nuevo. Jungle entregan un disco que funciona como declaración de intenciones: lo que han construido hasta ahora ya forma parte de la historia de la música actual, y ‘Sunshine’ es la certificación. La banda apuesta por lo clásico, por ese sonido elegante y luminoso que les llevó hasta arriba, y lo hace sin pedir perdón.
Pero cuidado con quedarse en la superficie. ‘Sunshine’ no es tan alegre como parece. Debajo de esa capa motivacional late una nostalgia espesa, un tirón hacia momentos en los que todo parecía más sencillo. El amor como forma de estar en el mundo, no como algo con fecha de caducidad. Esa tensión entre lo luminoso y lo melancólico es lo que sostiene el disco entero.
El álbum trae una novedad importante en la formación. Lydia Kitto aparece por primera vez como miembro principal, convirtiendo a Jungle en un trío. Un movimiento que no se siente como un añadido, sino como un reconocimiento de algo que ya estaba ahí.
El único invitado es Bas. Su colaboración con Kitto en ‘Romeo II’ es un corte R&B que se enreda en deseos de lo que pudo haber sido y nunca fue. Un tema que encaja con esa corriente subterránea de pérdida que atraviesa todo ‘Sunshine’, aunque la producción te esté pidiendo que muevas los pies.
El lanzamiento viene acompañado de once videoclips conectados entre sí a través del baile. La tierra, el asfalto y la memoria como hilos conductores de una propuesta visual que refuerza la dimensión cinematográfica que Jungle siempre han cuidado. No es un capricho estético: esa fluidez entre los vídeos replica la que tiene el propio disco, que te lleva flotando del inicio al cierre sin que apenas lo notes.
Hay algo valiente en negarse a buscar un sonido nuevo cuando el mercado te lo pide cada dos años. Jungle miran hacia dentro, hacia su propia identidad, y deciden que eso basta. ‘Sunshine’ suena a disco pensado para durar, para pasar de mano en mano como algo que no se agota con las escuchas. Alma funk, espíritu soul y la convicción de que lo clásico, cuando está bien hecho, no envejece.



