Víctor Coyote ha fallecido esta tarde a los 68 años. Al parecer, ha ocurrido mientras paseaba en bicicleta, como hacía cada día. Aún se desconoce si la causa fue un accidente o un problema físico durante el recorrido.

Se va una figura que atravesó la cultura española por varios flancos. Líder de Los Coyotes, autor de cómics, realizador de videoclips, músico en solitario. No se quedó quieto en un solo sitio. Nunca lo hizo.
Con Los Coyotes dejó un puñado de discos que marcaron el rock español de los ochenta y primeros noventa. Mujer y sentimiento (1985), De color de rosa (1988), Puro semental (1989) y Tocando sus éxitos (1991). Cuatro títulos que bastan para entender lo que significó aquella banda.
En solitario siguió abriendo camino. Lo bueno dentro (1995), el EP A qué viene ahora silbar? (2004) y Las comarcales (2020) demuestran que Víctor Coyote no dejó de crear en ningún momento. A principios de este año publicó el recopilatorio El propio y reeditó su libro, señales de alguien que seguía activo y con ganas.
Quienes le conocieron o le entrevistaron destacaban siempre lo mismo: un sentido del humor ácido e inteligente que no se fabricaba. Era genuino. Así era él y así sonaba su música.
La noticia golpea al mundo del rock español. Víctor Coyote deja un legado que no cabe en una sola etiqueta. Músico, dibujante, cineasta de bolsillo. Un tipo que hizo lo que quiso, cuando quiso y como quiso. A los 68 años, pedaleando, como cualquier otro día.



