Hayley Williams y el productor Daniel James llevan meses construyendo algo al margen de todo. Se llama Power Snatch, funciona con lógica DIY y ya acumula dos EPs y un puñado de singles que van del alt-rock noventero al trip-hop más turbio.

La cosa empezó a filtrarse en el verano de 2025, cuando fans con olfato dieron con una cuenta de Instagram vinculada al proyecto. Nadie confirmó nada hasta febrero de 2026. Entonces cayó “Assignment” en Apple Music 1 y, con él, EP1: tres canciones publicadas directamente en Bandcamp. Sin campaña, sin cuenta atrás, sin ruido corporativo.
Daniel James no es un nombre cualquiera en la ecuación. Fue responsable de buena parte de Ego Death at a Bachelorette Party, el tercer disco en solitario de Williams publicado en 2025. La conexión creativa ya estaba ahí. Power Snatch la lleva a un sitio distinto.
El ritmo de publicación lo dice todo sobre las intenciones del dúo. Versionaron “Perfect Hand” para el disco de versiones de This Is Lorelei. Se juntaron con la artista londinense Tiberius b para los singles “Great” y “Training”. Y en agosto de 2026 soltaron EP2 sin previo aviso. Cuatro canciones: “Machete”, “New Legs”, “Born Dead”, “Hell Is a Hallway”. Los títulos ya apuntan hacia dónde va la cosa.
Lo que define a Power Snatch es lo que no tiene. No hay maquinaria de Paramore detrás. No hay discográfica grande marcando tiempos. Los lanzamientos son rápidos, la estética es cruda y la identidad sonora se mueve entre la distorsión post-punk y unas texturas más oscuras que rozan el trip-hop. Es un espacio donde Williams puede sonar sucia sin pedir permiso.
“Great”, publicada en junio de 2026 junto a Tiberius b, marca un contrapunto interesante dentro de un catálogo que todavía cabe en las dos manos. Es el momento más luminoso del proyecto, una colaboración que afloja la tensión habitual sin perder la mordida. En el otro extremo están “Machete” y “Born Dead”, que en EP2 empujan hacia un territorio más denso, más incómodo.
El catálogo completo se recorre en menos de media hora. Eso, ahora mismo, es una virtud. No hay relleno. Cada canción parece elegida con la precisión de quien sabe que no necesita un álbum de catorce temas para dejar marca. Power Snatch suena a proyecto que existe porque necesita existir, no porque alguien haya calculado que era el momento oportuno.



